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¿Cuáles son los límites de la Corte de Constitucionalidad?
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Edgar Ortiz es el Director del Área Jurídica en Fundación Libertad y Desarrollo, es catedrático universitario y participa como analista político en diferentes medios de comunicación. 
24 Ago 2020

Queda mucha tela que cortar. Pero la presente columna pretende hacer el siguiente punto: es equivocado afirmar que la Corte de Constitucionalidad no tiene límites y que la única forma de rendición de cuentas sea la persecución penal de sus magistrados por resoluciones que otros abogados no comparten.

 

La polémica que ha suscitado la persecución penal en contra de cuatro magistrados de la Corte de Constitucionalidad ha provocado varios debates. Uno de ellos relacionado con los límites del tribunal constitucional. Algunas voces han sugerido que el simple hecho de no poder perseguir penalmente a los magistrados por el contenido de sus resoluciones es una muestra de la falta de rendición de cuentas de dicho tribunal. Pero ¿es así?

En primer lugar, debemos plantearnos cuáles son los límites de un tribunal de la más alta jerarquía. Porque está claro que, si un tribunal de menor rango dicta una resolución que no se considera apegada a derecho, las partes tienen la posibilidad de apelar y un tribunal de mayor jerarquía puede revocar lo resuelto por aquel.

Tal cosa no es posible, por definición, cuando la resolución emana de un tribunal de la más alta jerarquía o del más alto grado. Al no ser sujetas de revisión sus resoluciones, muchos se preguntan, ¿cuál es el límite de su actuación? Es una pregunta que ha consumido muchos debates entre los estudiosos de la materia. Pero hay ciertos elementos concretos que podemos mencionar.

Centremos la discusión a la materia constitucional. Si lo que buscamos son límites en cuanto a que pretendemos que las cortes produzcan determinados resultados en casos particulares o, dicho de otro modo, queremos asegurarnos de que el tribunal constitucional interpretará la Constitución en un sentido específico, pues la respuesta es un no rotundo.

La Constitución está escrita, por su naturaleza, en un lenguaje amplio y naturalmente ambiguo. Difícilmente podría ser de otro modo. “Se garantiza la propiedad privada como un derecho inherente a la persona humana. Toda persona puede disponer libremente de sus bienes de acuerdo con la ley”, dice el artículo 39 de nuestra Constitución. ¿Pero qué significa la propiedad privada? ¿cuáles son los límites que puede establecer la ley? Definitivamente es algo que se cuestionarán los tribunales y cuyos límites y definiciones se desarrollarán jurisprudencialmente. Para eso existe la justicia constitucional.

Alguien dirá “es un vicio de la Constitución guatemalteca”. Pero no. Piense en la XIV enmienda de la Constitución de Estados Unidos, la referente a la igualdad. En el caso Plessy v. Ferguson, en 1896, la Corte Suprema de los EEUU aseguró que la doctrina de “separados, pero iguales” que permitió la segregación era compatible con la XIV enmienda. Pero en Brown v. Board of Education, en 1954, la Corte Suprema determinó que la segregación no era compatible con la XIV enmienda. El texto constitucional era el mismo. La interpretación de su significado cambió. La discrecionalidad es inherente al cargo (que no es lo mismo que arbitrariedad eso sí).

De este modo y por razones de extensión, queda claro que entender por límites que las cortes deban fallar en un sentido predeterminado, es incorrecto. No existe una sola interpretación “correcta”.

¿Qué límites quedan entonces? En primer lugar, los límites constitucionales. El ámbito de acción del tribunal constitucional viene dado por las competencias que le asigna el texto constitucional. Puede criticarse que el mandato de “defensa del orden constitucional” establecido en el artículo 268 constitucional es muy amplio y que el enunciado del artículo 265 de que “no hay ámbito que no sea susceptible de amparo” dejan mucha amplitud a las competencias de la Corte de Constitucionalidad.

Sin embargo, la soberanía radica en el pueblo y el Congreso tiene una función constituyente derivada y podría perfectamente instar una reforma constitucional que luego debería ratificar en consulta popular el pueblo de Guatemala. La posibilidad de reforma constitucional es uno de los límites pues ahí puede reformarse el rol del tribunal constitucional.

El segundo límite es político. La Corte de Constitucionalidad se renueva en pleno cada cinco años. Un periodo corto para cualquier estándar internacional. La actual magistratura, por ejemplo, cesará en su cargo en abril de 2021. No es razonable alegar omnipotencia del tribunal constitucional cuando su renovación total ocurre cada lustro.

Y, en tercer lugar, hay límites legales. Al fin y al cabo, la Asamblea Nacional Constituyente dejó promulgada una Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad que regula la justicia constitucional. Reformas a la ley de amparo podrían acotar algunos ámbitos de competencia del tribunal. Obviamente esto dentro de los límites constitucionales vigentes.

Queda mucha tela que cortar. Pero la presente columna pretende hacer el siguiente punto: es equivocado afirmar que la Corte de Constitucionalidad no tiene límites y que la única forma de rendición de cuentas sea la persecución penal de sus magistrados por resoluciones que otros abogados no comparten. Es más, como ha explicado el Dr. Eduardo Mayora, esa persecución penal erosiona la institucionalidad de la Corte lejos de constituir un mecanismo de control.

The Unprecedented "Great Pause" of 2020
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Directora del área de Estudios Latinoamericanos de la Fundación Libertad y Desarrollo. Es licenciada en Historia egresada de la Universidad Central de Venezuela.
09 Ago 2020

A pesar de que las epidemias y pandemias siempre han sido parte de nuestro devenir como humanidad prácticamente desde la Revolución del Neolítico, la idea de que se puede “detener la vida” nunca se había llevado a la práctica como se está concibiendo en 2020. Por esta razón, muchos intelectuales están afirmando que esta etapa quedará asentada en los anales de la historia como “La Gran Pausa de 2020”.

 

A principios del año, cuando comenzaban los encierros y las cuarentenas por los primeros brotes de COVID-19 y su rápida propagación en los cinco continentes de la Tierra, muchos resaltaron los beneficios de la “Gran Pausa”: la disminución de la polución en la atmósfera, el regreso de la vida animal a espacios urbanizados y el reverdecer de la vegetación, la purificación de ríos y océanos, además de mayor tiempo para la introspección y el crecimiento personal; todo gracias a la interrupción abrupta de los procesos industriales del mundo contemporáneo.

Como resultado de la pandemia, por primera vez en la historia, el mundo entero ha hecho una pausa en muchos aspectos de la vida de forma simultánea y general. Deliberadamente se ha tomado la decisión colectiva de “desconectar” grandes segmentos de la economía. Esta pausa global es inédita, o al menos no se tienen registros de algo similar en nuestro pasado reciente y remoto.

A pesar de que las epidemias y pandemias siempre han sido parte de nuestro devenir como humanidad prácticamente desde la Revolución del Neolítico, la idea de que se puede “detener la vida” nunca se había llevado a la práctica como se está concibiendo en 2020. Por esta razón, muchos intelectuales están afirmando que esta etapa quedará asentada en los anales de la historia como “La Gran Pausa de 2020”.

El momento histórico con el que podemos hacer las mayores equivalencias en el presente dado el nivel de globalización actual es, por supuesto, la pandemia de gripe española de 1918-1919. Sin embargo, encontramos que durante esos meses la vida no se detuvo sino que simplemente la gente adaptó su comportamiento individual para que las prácticas sociales continuaran (más o menos) de forma similar a como han sido siempre. Sabemos a partir de la prensa de la época, que en absoluto se detuvo la actividad económica y que sólo se sugerían las prácticas conocidas de higiene del lavado de manos y taparse la boca al toser. Solamente en algunos momentos de picos de contagio de las distintas oleadas, cerraron ciertos lugares públicos de esparcimiento. De hecho, se aprecia incluso un crecimiento de casi el 1% en el PIB de los Estados Unidos entre 1918 y 1919[1]. Del otro lado del Atlántico, la situación europea no es muy diferente, pues recordemos que salían de la Primera Guerra Mundial y necesitaban cumplir con las excesivas reparaciones estipuladas en el Tratado de Versalles y la gran mayoría de los devastados países requerían urgentemente reestructurar sus fronteras y mercados y recomponer sus economías nacionales sin ningún tipo de plan de ayuda para la reconstrucción, así que no podían darse el lujo de detenerse por la influenza.

De manera que no existe un sustento histórico que justifique el extraño experimento de la “Gran Pausa” de 2020. Nunca antes en ninguna epidemia o pandemia de la historia se había aplicado algo similar a lo que tenemos cinco meses viviendo. Así que la apología actual a la gran pausa global responde a justificaciones morales y racionales exclusivas de nuestros valores del presente como por ejemplo:

  • La adopción por todo el mundo del procedimiento de principios de año aplicado en Wuhan, China, con encierros, confinamientos severos a toda la población, prohibición de toda actividad pública y toques de queda.

  • La concepción de la salud como derecho universal, idea que no existía antes de 1920 y que se consolidaría en el Estado de bienestar de la posguerra en 1945.

  • La responsabilidad de los Estados dentro de la noción de Derechos Humanos a partir de 1948.

  • La idea de que los modelos matemáticos deterministas utilizados en la epidemiología son aplicables totalmente a la realidad.

  • La falta de memoria histórica ya que la última gran pandemia está muy lejos de nuestro horizonte temporal e incluso generacional (102 años).

  • La idea de que el avance de las telecomunicaciones (internet y otras tecnologías de la información), la sofisticación cada vez más vertiginosa de la mano de obra, la transición acelerada hacia economías de servicios y los mercados financieros; nos proporcionan actualmente las herramientas y la logística necesarias para mantener los servicios esenciales en funcionamiento aún en confinamiento, por una parte, y por otra parte, también para que los bancos centrales y los gobiernos gestionen el impacto económico resultante.

De manera que el abordaje actual a la crisis sanitaria y económica se arraiga mucho en la creencia errónea de que en 2020 nos hallamos en la cúspide civilizatoria y que esta vez la humanidad, dotada de los mayores avances científicos y tecnológicos, podía controlar una serie de variables que nos harían capaces de domar a la naturaleza. Una mezcla de lo que Hayek llamó la fatal arrogancia y lo que Ortega y Gasset denominó la altura de los tiempos. Sin embargo, la naturaleza nos ha dado nuevamente una lección de humildad y los consensos científicos se muestran cada vez más endebles, los gobiernos se muestran cada vez más impotentes para gestionar la crisis y las economías desarrolladas ya se muestran incapaces de sostener por más tiempo el shock de oferta y las consecuencias sociales de los cierres severos comienzan a crear problemas de gobernabilidad.

Por los momentos, lo único que sabemos es que a pesar de que la realidad nos golpea diariamente y evidencia nuestras limitaciones, los burócratas y planificadores insisten en seguir adelante con este experimento biopolítico de tintes cada vez más totalitarios.

 

[1] Louis Johnston and Samuel H. Williamson, "What Was the U.S. GDP Then?" MeasuringWorth, 2020. En https://www.measuringworth.com/datasets/usgdp/ 

 

Corruption as a Social Elevator
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Director del Área Política de Fundación Libertad y Desarrollo. Licenciado en Ciencia Política, catedrático y analista político en el programa Sin Filtro de Guatevisión.
19 Ago 2020

La persistencia -durante décadas- de un sistema político de carácter patrimonialista (donde el Estado se concibe como un botín y fuente de riqueza), aunado a la multiplicación de espacios para la obtención de rentas indebidas, provoca que la corrupción supla el vacío como nivelador social.

 

Las sociedades que han alcanzado niveles significativos de desarrollo tienen una característica socioeconómica importante: sus clases medias son vigorosas, pujantes y estables. Existen mecanismos de elevación social y de progreso inter e intra generacional.

La capacitación técnica, la educación superior, el sistema de seguridad social son algunas de las precondiciones que facilitan que las clases medias se desarrollen y fortalezcan en el tiempo. Más importante aún, es la existencia de un mercado laboral dinámico, estimulado mediante inversión estratégica -tanto pública como privada- y empresarialidad que permita generar fuentes de ingreso, oportunidades de desarrollo y estabilidad económica a estos estratos intermedios de la sociedad

Guatemala, por el contrario, adolece de un mal endémico. La falta de crecimiento económico constante y el carácter primario de las actividades económicas nacionales provoca una falta sistémica de oportunidades de empleo y limita el incremento transversal en la generación de rentas del trabajo. Sin ello, el ideal del desarrollo de estratos intermedios de la sociedad se ve seriamente limitado.

Sin embargo, hay una alternativa a esta realidad. La persistencia -durante décadas- de un sistema político de carácter patrimonialista (donde el Estado se concibe como un botín y fuente de riqueza), aunado a la multiplicación de espacios para la obtención de rentas indebidas, provoca que la corrupción supla el vacío como nivelador social.

Generalmente cuando se analiza la realidad de la corrupción sistémica, la primera imagen que viene a la mente es la de los grandes cabecillas de estructuras de corrupción que generan grandes fortunas mediante el espolio de lo público. Roxana Baldetti, Manuel Baldizón, Alejandro Sinibaldi, Gustavo Alejos son quizá los nombres más sonados de esta trama.

Sin embargo, atrás de los Baldizones, Sinibaldis y Alejos hay decenas, cientos o incluso miles de beneficiarios de la micro-corrupción. Las plazas fantasma dentro del Estado, en las cuales una parte del pago va al político, sirve como una fuente de ingreso para alguna persona que quizá sufría del desempleo o subempleo. Veamos casos concretos. Detrás de los casos de diputados y plazas fantasmas, hay decenas de personas que se acoplaron al modelo porque era una fuente constante, aunque indebida, de ingresos.

El pitufeo de sobornos, que se refiere a esa práctica de cobro de “módicas” sumas de dinero a cambio de trámites o agilización de procesos en infinidad de instituciones, son un complemento a los ingresos de servidores públicos, que en la mayoría de casos, están mal remunerados. Para muestra, las recientes capturas de la Línea II, muestra a funcionarios medios y bajos de la Administración Tributaria que eran beneficiarios -marginales- de las ganancias de la macro red de corrupción.

En otras ocasiones, las redes de corrupción y tráfico de influencias permiten a personas escalar por el cursus honorum de la administración pública y ascender socialmente. La historia de Roberto López Villatoro -el rey del tenis- y sus redes de influencia en el Organismo Judicial va más o menos por ahí. Durante años, se convirtió en una especie de elevador social para decenas de juristas que a través de los buenos oficios de López Villatoro pudieron acceder a cargos dentro de la administración de justicia, e incluso, realizar estudios de posgrado en universidades en el extranjero.

Pero esto no se queda ahí. En ocasiones, la corrupción se convierte en un mecanismo de sostenibilidad de posición social, sobre todo en aquellos casos donde el abolengo de otrora ya no equivale a la situación patrimonial del presente. Para muestra, esta quizá sea la explicación sociológica detrás de lo revelado por la Corte del Distrito Sur de Florida en relación con el exministro de Economía, Acisclo Valladares.

Y así la historia de un fenómeno cuya profundidad supera el análisis político-institucional. En países con sistemas patrimoniales arraigados y donde el mercado es incapaz de absorber a un creciente número de trabajadores, la corrupción se convierte en una suerte de ascensor social.

Hong Kong: a Month of the New National Security Law
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Daphne Posadas es Directora del Área de Estudios Internacionales en Fundación Libertad y Desarrollo. Participa en espacios de análisis político en radio, televisión y medios digitales. Está comprometida con la construcción de un mundo de individuos más libres y responsables.
22 Ago 2020

El 1 de julio de 2020, la Asamblea Popular Nacional, el cuerpo legislativo de China, impuso una nueva ley de seguridad nacional en Hong Kong. Las relaciones entre China y la zona administrativa especial se han intensificado desde que Xi JinPing asumió la presidencia de China, aquí un breve resumen para entender los irreversibles daños a la libertad en Hong Kong.

 

ENTENDIENDO HONG KONG

En el siglo XIX (1840), Gran Bretaña tomó control de Hong Kong durante las Guerras del Opio. El imperio británico, atacó al imperio chino por criminalizar el comercio del opio. Al declararse vencedores de la guerra, el imperio chino fue obligado a pagar reparaciones, abrir puertos y otorgar privilegios extraterritoriales a ciudadanos extranjeros. Además, se vio obligado a firmar una concesión por 99 años del territorio constituido por Hong Kong, que empezaría a partir del 1 de julio de 1898.

En 1997, Gran Bretaña devolvió a China el control de Hong Kong. En las negociaciones se acordó que regiría bajo el principio de “Un país, dos sistemas”. Esto básicamente significa que se mantendría la estructura de libertades políticas, sociales y civiles para favorecer el exitoso modelo económico capitalista por lo menos por 50 años más, hasta el año 2047. En términos más explícitos, Hong Kong podría tener:

  1. Su propia moneda
  2. Su propio sistema legal
  3. Libertad de prensa
  4. Derecho de protesta
  5. Su propio cuerpo legislativo

 

Estos acuerdos están recogidos en las Leyes Básicas de Hong Kong que entraron en vigor a partir del 1 de julio de 1997 y cuyas negociaciones se dieron a través de la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984. El texto es explícito en mencionar que el sistema y las políticas públicas de corte socialista no serían practicados en Hong Kong en línea con el Artículo 31 de la Constitución de la República Popular China que admite zonas administrativas especiales. 

EL PUNTO DE QUIEBRE

En 2013 cuando Xi JinPing asumió la presidencia de la República Popular de China, adoptó una postura más intervencionista respecto a Hong Kong. Desde entonces, las tensiones entre la zona administrativa especial y China han ido en incremento.

En 2014, China solicitó que cualquier candidato a Jefe del Ejecutivo de Hong Kong, debía ser leal a China y Hong Kong. Las implicaciones de este mensaje era que China haría una preselección de los candidatos que podrían participar en las elecciones. Esto desencadenó en las protestas de las Sombrillas Amarillas donde los protestantes acamparon afuera del Distrito Central de Negocios por tres meses.

Entre octubre y diciembre de 2015, 5 personas vinculadas a Causeway Bay Books fueron detenidas. Causeway Bay Books es una librería independiente (que ahora tiene su sede en Taiwán) conocida por tener disponibles libros sobre política china que están prohibidos en la China continental.

En los meses siguientes a la detención, fotografías, cartas e inclusive un video que circuló en televisión nacional, insistían en que los 5 desaparecidos habían ido voluntariamente a China para entregarse a las autoridades. Sin embargo, en 2016, meses después de su regreso a Hong Kong, Lam Wing-Kee, uno de los dueños de Causeway Bay Books y también, uno de los desaparecidos, dio una conferencia de prensa en donde presentó detalles sobre su detención de 8 meses y describió que los videos de confesión habían sido arreglados. Estas revelaciones sorprendieron a Hong Kong y a la comunidad internacional por la clara violación a la Declaración Sino-Británica y al principio de “Un país, dos sistemas”.

Entre 2016 y 2017 China descalificó a 6 miembros electos para el Consejo Legislativo de Hong Kong por utilizar la ceremonia de juramentación como una plataforma de denuncia en contra de los abusos de poder. Su fundamento fue con base en la Interpretación del Artículo 104 de las Leyes Básicas de Hong Kong en donde se hace mención que aquellos quienes digan palabras que no están contenidas dentro de la juramentación escrita en la ley, no serán tomados en cuenta.

En septiembre de 2018 China aseguró que las leyes chinas podían aplicarse en algunas zonas de Hong Kong. Específicamente en la zona de Kowloon Oeste donde se encuentra la estación de trenes de alta velocidad que conecta ambos territorios. Las Leyes Básicas de Hong Kong, en el Artículo 18 son claras en especificar que las leyes nacionales no podrían ser aplicadas en la Región Administrativa Especial con excepción de algunas que están enumeradas dentro del Anexo III de la ley. Además, se reveló la construcción del puente de Zhuhai, que sería pagado con impuestos de los hongkoneses y que fue interpretado como un movimiento de la China comunista por recuperar el control de Hong Kong.

En junio de 2019 se introdujo el proyecto de ley de legislación sobre delincuentes fugitivos y asistencia judicial recíproca en materia penal. Esta última admitía la extradición de oponentes políticos en Hong Kong para ser juzgados en China. Esto llevó a que los ciudadanos hongkoneses desarrollaran una serie de protestas en donde participaron más de 2 millones de personas. Las denuncias y movimientos en favor de la libertad, continuaron incluso después de que la ley fuera retirada en septiembre de 2019.

Las protestas tenían 5 demandas puntuales:

  1. Que las protestas no fueran categorizadas como amotinamientos.
  2. Amnistía por los protestantes detenidos.
  3. Investigaciones independientes por la brutalidad policial.
  4. Implementación del sufragio universal completo.
  5. Retirar la propuesta de ley de legislación sobre delincuentes fugitivos y asistencia judicial recíproca en materia penal. (Esta última sí se logró)

 

2020 - LEY DE SEGURIDAD NACIONAL

El artículo 23 de las Leyes Básicas de Hong Kong, establece que: “La Región Administrativa Especial de Hong Kong promulgará leyes por sí sola para prohibir cualquier acto de traición, secesión, sedición y subversión contra el Gobierno Popular Central”.

En 2003, el gobierno de Hong Kong hizo un intento de introducir una propuesta para la Ley de Seguridad Nacional. Alrededor de 500mil personas se reunieron en la protesta más grande en la ciudad desde que China recuperó su control en 1997. Desde entonces y hasta ahora, no se había intentado presentar legislación en esta materia.

17 años después, con la pandemia, el Gobierno Chino identificó un momento político clave. Las disposiciones emitidas para evitar aglomeraciones y las prohibiciones para realizar actos masivos, se presentó como un escenario en el que probablemente no habría protestas. Por lo tanto, la Asamblea Popular Nacional, el cuerpo legislativo de China, impuso una nueva ley de seguridad nacional en Hong Kong bajo sus propios términos. 

El texto de la Ley de Seguridad Nacional se publicó cuando entró en vigor el 30 de junio de 2020 a las 23 horas. El documento comprende 66 artículos para reprimir 4 delitos específicos: separatismo, subversión, terrorismo y colusión con potencias extranjeras. Dentro de la ley, se establece la creación de una Oficina de Seguridad en Hong Kong con autoridades de la China continental y les dota de facultades para interpretar las normativas.

Como se mencionó anteriormente, el Artículo 18 de las Leyes Básicas establece que las leyes chinas no pueden ser aplicadas en la zona administrativa especial de Hong Kong, con excepción de asuntos en materia de defensa, relaciones exteriores o circunstancias excepcionales; con lo cual, China puede imponer un Estado de Emergencia. Esto, con base en lo establecido en el Anexo III de las leyes. La imposición de la Nueva Ley de Seguridad Nacional, es una clara violación al Estado de Derecho que los hongkoneses por mucho tiempo se habían asegurado de intentar defender. 

Solo 6 semanas después de la aprobación de esta nueva ley de seguridad nacional, Hong Kong es un lugar prácticamente nuevo. Donde antes había un oasis de libertad en medio del desértico régimen comunista chino, hoy hay miedo, censura y abusos de las autoridades.

Desde que entró en vigor la ley de seguridad nacional, las autoridades de Hong Kong han arrestado a personas consideradas defensores de la independencia de China, han perseguido críticos en el extranjero, han excluido a 12 candidatos a favor de la democracia de las elecciones legislativas y han pospuesto las elecciones por un año.  Las acciones perpetuadas por las autoridades de este nuevo cuerpo de seguridad ya confirmaron que la ley está siendo y seguirá siendo utilizada de manera agresiva para sofocar la cultura política, la prensa y sobre todo la libertad.

Por 23 años Hong Kong fue un bastión de la libertad, hoy es una víctima más del servil comunismo.

Patches or Solutions to the Guatemalan Economy?
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Paul Boteo es Director General de Fundación Libertad y Desarrollo. Además, es catedrático universitario y tiene una maestría en Economía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. 
24 Ago 2020

El punto fundamental es que como sociedad debemos reaccionar y dejar el conformismo del crecimiento económico mediocre que hemos tenido en los últimos treinta años. Y, en segundo lugar, debemos comprender que, si no reformamos el Estado, jamás seremos capaces de diseñar e implementar un modelo de desarrollo exitoso.

 

La economía guatemalteca tuvo una caída histórica, de entre 8% y 10%, en el segundo trimestre del año. El encierro parcial tuvo un alto costo económico y con la reapertura, la perspectiva es que mejore la situación, pero, aún así, lo más probable es que en el año 2020 cerremos con una caída del PIB de entre 3% y 5%.

La Cepal estima que, en este año, en América Latina la pobreza se incrementará de 30.2% a 37.3% y la pobreza extrema pasará de 11% a 15.5%. Serán más de 45 millones de personas que caerán en pobreza o pobreza extrema.

El desafío que tenemos en este contexto complejo para el mundo y para el país, es cómo implementar una agenda de desarrollo de largo plazo y no solamente parches de corto plazo. Guatemala tiene el sexto PIB per cápita más bajo de América Latina.  Costa Rica duplica el PIB per cápita de Guatemala y Uruguay, Panamá y Chile lo triplican. Y dado que esos países logran crecen más rápido que Guatemala, cada año nos quedamos más rezagados.

Es evidente que necesitamos hacer un esfuerzo muy grande por lograr un mayor crecimiento económico. El problema es que tenemos la tasa de inversión más baja de América Latina y sin inversión, no hay crecimiento económico. La inversión interna es insuficiente y por ello es necesario desarrollar una estrategia para atraer inversión extranjera directa a Guatemala. La tragedia es que el 70% de la inversión extranjera que viene a Centroamérica se va a Costa Rica y Panamá. ¿Por qué los inversionistas extranjeros tienen tan poca confianza en Guatemala?

El primer paso para lograr la confianza de los inversionistas locales y extranjeros es la certeza jurídica y contar con un Estado eficiente, profesional y con visión de largo plazo. Si nos siguen percibiendo como un país sin ley y con élites políticas que se comportan más como mafias que como estadistas, difícilmente atraeremos la inversión que necesitamos con tanta urgencia.

Por esa razón, es imprescindible e impostergable que el Ejecutivo retome la agenda de reforma del Estado y lo convierta en el gran legado para Guatemala. Nuestra frágil institucionalidad cada vez es más permeable a la corrupción y el crimen organizado, lo que nos podría llevar eventualmente a la Colombia de los años ochenta y noventa.  Estamos mal, pero podríamos caer en una espiral de decadencia si no reformamos el Estado para que comience a estar al servicio de la ciudadanía y deje de ser instrumento de la corrupción.

Pero la reforma del Estado debe estar acompañada por una sociedad civil madura y capaz de lograr acuerdos y consensos mínimos. Llevamos décadas discutiendo sin éxito la reforma del Estado, porque somos una sociedad intransigente y dogmática. Debemos aprender a ser más pragmáticos y dejar de pensar que tenemos la verdad absoluta. Los políticos inescrupulosos se burlan de nuestra incapacidad de lograr acuerdos mínimos, porque saben que esa situación les beneficia para mantener el statu quo.

Al mismo tiempo, debemos discutir abiertamente sobre el modelo de desarrollo para Guatemala. Esa es una discusión en donde también debemos evolucionar. Es obvio que necesitamos desarrollar una política fiscal y laboral que genere crecimiento económico y puestos de trabajo. La alta informalidad en el país es un síntoma inequívoco que nuestra legislación es demasiado restrictiva.

También debemos discutir sobre cómo construimos capital humano, a través de un sistema de salud y educación de alta calidad, que promueva la movilidad social.  Y de nuevo, debemos hacer gala de la creatividad y el pragmatismo.

Por supuesto que debemos discutir muchos más temas, pero el espacio es insuficiente. El punto fundamental es que como sociedad debemos reaccionar y dejar el conformismo del crecimiento económico mediocre que hemos tenido en los últimos treinta años. Y, en segundo lugar, debemos comprender que, si no reformamos el Estado, jamás seremos capaces de diseñar e implementar un modelo de desarrollo exitoso.

 

Columna publicada originalmente por Sociedad de Plumas en El Periódico

¿Parches o soluciones a la economía guatemalteca?
31
Paul Boteo es Director General de Fundación Libertad y Desarrollo. Además, es catedrático universitario y tiene una maestría en Economía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. 
24 Ago 2020

El punto fundamental es que como sociedad debemos reaccionar y dejar el conformismo del crecimiento económico mediocre que hemos tenido en los últimos treinta años. Y, en segundo lugar, debemos comprender que, si no reformamos el Estado, jamás seremos capaces de diseñar e implementar un modelo de desarrollo exitoso.

 

La economía guatemalteca tuvo una caída histórica, de entre 8% y 10%, en el segundo trimestre del año. El encierro parcial tuvo un alto costo económico y con la reapertura, la perspectiva es que mejore la situación, pero, aún así, lo más probable es que en el año 2020 cerremos con una caída del PIB de entre 3% y 5%.

La Cepal estima que, en este año, en América Latina la pobreza se incrementará de 30.2% a 37.3% y la pobreza extrema pasará de 11% a 15.5%. Serán más de 45 millones de personas que caerán en pobreza o pobreza extrema.

El desafío que tenemos en este contexto complejo para el mundo y para el país, es cómo implementar una agenda de desarrollo de largo plazo y no solamente parches de corto plazo. Guatemala tiene el sexto PIB per cápita más bajo de América Latina.  Costa Rica duplica el PIB per cápita de Guatemala y Uruguay, Panamá y Chile lo triplican. Y dado que esos países logran crecen más rápido que Guatemala, cada año nos quedamos más rezagados.

Es evidente que necesitamos hacer un esfuerzo muy grande por lograr un mayor crecimiento económico. El problema es que tenemos la tasa de inversión más baja de América Latina y sin inversión, no hay crecimiento económico. La inversión interna es insuficiente y por ello es necesario desarrollar una estrategia para atraer inversión extranjera directa a Guatemala. La tragedia es que el 70% de la inversión extranjera que viene a Centroamérica se va a Costa Rica y Panamá. ¿Por qué los inversionistas extranjeros tienen tan poca confianza en Guatemala?

El primer paso para lograr la confianza de los inversionistas locales y extranjeros es la certeza jurídica y contar con un Estado eficiente, profesional y con visión de largo plazo. Si nos siguen percibiendo como un país sin ley y con élites políticas que se comportan más como mafias que como estadistas, difícilmente atraeremos la inversión que necesitamos con tanta urgencia.

Por esa razón, es imprescindible e impostergable que el Ejecutivo retome la agenda de reforma del Estado y lo convierta en el gran legado para Guatemala. Nuestra frágil institucionalidad cada vez es más permeable a la corrupción y el crimen organizado, lo que nos podría llevar eventualmente a la Colombia de los años ochenta y noventa.  Estamos mal, pero podríamos caer en una espiral de decadencia si no reformamos el Estado para que comience a estar al servicio de la ciudadanía y deje de ser instrumento de la corrupción.

Pero la reforma del Estado debe estar acompañada por una sociedad civil madura y capaz de lograr acuerdos y consensos mínimos. Llevamos décadas discutiendo sin éxito la reforma del Estado, porque somos una sociedad intransigente y dogmática. Debemos aprender a ser más pragmáticos y dejar de pensar que tenemos la verdad absoluta. Los políticos inescrupulosos se burlan de nuestra incapacidad de lograr acuerdos mínimos, porque saben que esa situación les beneficia para mantener el statu quo.

Al mismo tiempo, debemos discutir abiertamente sobre el modelo de desarrollo para Guatemala. Esa es una discusión en donde también debemos evolucionar. Es obvio que necesitamos desarrollar una política fiscal y laboral que genere crecimiento económico y puestos de trabajo. La alta informalidad en el país es un síntoma inequívoco que nuestra legislación es demasiado restrictiva.

También debemos discutir sobre cómo construimos capital humano, a través de un sistema de salud y educación de alta calidad, que promueva la movilidad social.  Y de nuevo, debemos hacer gala de la creatividad y el pragmatismo.

Por supuesto que debemos discutir muchos más temas, pero el espacio es insuficiente. El punto fundamental es que como sociedad debemos reaccionar y dejar el conformismo del crecimiento económico mediocre que hemos tenido en los últimos treinta años. Y, en segundo lugar, debemos comprender que, si no reformamos el Estado, jamás seremos capaces de diseñar e implementar un modelo de desarrollo exitoso.

 

Columna publicada originalmente por Sociedad de Plumas en El Periódico

Hong Kong: un mes de la nueva ley de seguridad nacional
115
Daphne Posadas es Directora del Área de Estudios Internacionales en Fundación Libertad y Desarrollo. Participa en espacios de análisis político en radio, televisión y medios digitales. Está comprometida con la construcción de un mundo de individuos más libres y responsables.
22 Ago 2020

El 1 de julio de 2020, la Asamblea Popular Nacional, el cuerpo legislativo de China, impuso una nueva ley de seguridad nacional en Hong Kong. Las relaciones entre China y la zona administrativa especial se han intensificado desde que Xi JinPing asumió la presidencia de China, aquí un breve resumen para entender los irreversibles daños a la libertad en Hong Kong.

 

ENTENDIENDO HONG KONG

En el siglo XIX (1840), Gran Bretaña tomó control de Hong Kong durante las Guerras del Opio. El imperio británico, atacó al imperio chino por criminalizar el comercio del opio. Al declararse vencedores de la guerra, el imperio chino fue obligado a pagar reparaciones, abrir puertos y otorgar privilegios extraterritoriales a ciudadanos extranjeros. Además, se vio obligado a firmar una concesión por 99 años del territorio constituido por Hong Kong, que empezaría a partir del 1 de julio de 1898.

En 1997, Gran Bretaña devolvió a China el control de Hong Kong. En las negociaciones se acordó que regiría bajo el principio de “Un país, dos sistemas”. Esto básicamente significa que se mantendría la estructura de libertades políticas, sociales y civiles para favorecer el exitoso modelo económico capitalista por lo menos por 50 años más, hasta el año 2047. En términos más explícitos, Hong Kong podría tener:

  1. Su propia moneda
  2. Su propio sistema legal
  3. Libertad de prensa
  4. Derecho de protesta
  5. Su propio cuerpo legislativo

 

Estos acuerdos están recogidos en las Leyes Básicas de Hong Kong que entraron en vigor a partir del 1 de julio de 1997 y cuyas negociaciones se dieron a través de la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984. El texto es explícito en mencionar que el sistema y las políticas públicas de corte socialista no serían practicados en Hong Kong en línea con el Artículo 31 de la Constitución de la República Popular China que admite zonas administrativas especiales. 

EL PUNTO DE QUIEBRE

En 2013 cuando Xi JinPing asumió la presidencia de la República Popular de China, adoptó una postura más intervencionista respecto a Hong Kong. Desde entonces, las tensiones entre la zona administrativa especial y China han ido en incremento.

En 2014, China solicitó que cualquier candidato a Jefe del Ejecutivo de Hong Kong, debía ser leal a China y Hong Kong. Las implicaciones de este mensaje era que China haría una preselección de los candidatos que podrían participar en las elecciones. Esto desencadenó en las protestas de las Sombrillas Amarillas donde los protestantes acamparon afuera del Distrito Central de Negocios por tres meses.

Entre octubre y diciembre de 2015, 5 personas vinculadas a Causeway Bay Books fueron detenidas. Causeway Bay Books es una librería independiente (que ahora tiene su sede en Taiwán) conocida por tener disponibles libros sobre política china que están prohibidos en la China continental.

En los meses siguientes a la detención, fotografías, cartas e inclusive un video que circuló en televisión nacional, insistían en que los 5 desaparecidos habían ido voluntariamente a China para entregarse a las autoridades. Sin embargo, en 2016, meses después de su regreso a Hong Kong, Lam Wing-Kee, uno de los dueños de Causeway Bay Books y también, uno de los desaparecidos, dio una conferencia de prensa en donde presentó detalles sobre su detención de 8 meses y describió que los videos de confesión habían sido arreglados. Estas revelaciones sorprendieron a Hong Kong y a la comunidad internacional por la clara violación a la Declaración Sino-Británica y al principio de “Un país, dos sistemas”.

Entre 2016 y 2017 China descalificó a 6 miembros electos para el Consejo Legislativo de Hong Kong por utilizar la ceremonia de juramentación como una plataforma de denuncia en contra de los abusos de poder. Su fundamento fue con base en la Interpretación del Artículo 104 de las Leyes Básicas de Hong Kong en donde se hace mención que aquellos quienes digan palabras que no están contenidas dentro de la juramentación escrita en la ley, no serán tomados en cuenta.

En septiembre de 2018 China aseguró que las leyes chinas podían aplicarse en algunas zonas de Hong Kong. Específicamente en la zona de Kowloon Oeste donde se encuentra la estación de trenes de alta velocidad que conecta ambos territorios. Las Leyes Básicas de Hong Kong, en el Artículo 18 son claras en especificar que las leyes nacionales no podrían ser aplicadas en la Región Administrativa Especial con excepción de algunas que están enumeradas dentro del Anexo III de la ley. Además, se reveló la construcción del puente de Zhuhai, que sería pagado con impuestos de los hongkoneses y que fue interpretado como un movimiento de la China comunista por recuperar el control de Hong Kong.

En junio de 2019 se introdujo el proyecto de ley de legislación sobre delincuentes fugitivos y asistencia judicial recíproca en materia penal. Esta última admitía la extradición de oponentes políticos en Hong Kong para ser juzgados en China. Esto llevó a que los ciudadanos hongkoneses desarrollaran una serie de protestas en donde participaron más de 2 millones de personas. Las denuncias y movimientos en favor de la libertad, continuaron incluso después de que la ley fuera retirada en septiembre de 2019.

Las protestas tenían 5 demandas puntuales:

  1. Que las protestas no fueran categorizadas como amotinamientos.
  2. Amnistía por los protestantes detenidos.
  3. Investigaciones independientes por la brutalidad policial.
  4. Implementación del sufragio universal completo.
  5. Retirar la propuesta de ley de legislación sobre delincuentes fugitivos y asistencia judicial recíproca en materia penal. (Esta última sí se logró)

 

2020 - LEY DE SEGURIDAD NACIONAL

El artículo 23 de las Leyes Básicas de Hong Kong, establece que: “La Región Administrativa Especial de Hong Kong promulgará leyes por sí sola para prohibir cualquier acto de traición, secesión, sedición y subversión contra el Gobierno Popular Central”.

En 2003, el gobierno de Hong Kong hizo un intento de introducir una propuesta para la Ley de Seguridad Nacional. Alrededor de 500mil personas se reunieron en la protesta más grande en la ciudad desde que China recuperó su control en 1997. Desde entonces y hasta ahora, no se había intentado presentar legislación en esta materia.

17 años después, con la pandemia, el Gobierno Chino identificó un momento político clave. Las disposiciones emitidas para evitar aglomeraciones y las prohibiciones para realizar actos masivos, se presentó como un escenario en el que probablemente no habría protestas. Por lo tanto, la Asamblea Popular Nacional, el cuerpo legislativo de China, impuso una nueva ley de seguridad nacional en Hong Kong bajo sus propios términos. 

El texto de la Ley de Seguridad Nacional se publicó cuando entró en vigor el 30 de junio de 2020 a las 23 horas. El documento comprende 66 artículos para reprimir 4 delitos específicos: separatismo, subversión, terrorismo y colusión con potencias extranjeras. Dentro de la ley, se establece la creación de una Oficina de Seguridad en Hong Kong con autoridades de la China continental y les dota de facultades para interpretar las normativas.

Como se mencionó anteriormente, el Artículo 18 de las Leyes Básicas establece que las leyes chinas no pueden ser aplicadas en la zona administrativa especial de Hong Kong, con excepción de asuntos en materia de defensa, relaciones exteriores o circunstancias excepcionales; con lo cual, China puede imponer un Estado de Emergencia. Esto, con base en lo establecido en el Anexo III de las leyes. La imposición de la Nueva Ley de Seguridad Nacional, es una clara violación al Estado de Derecho que los hongkoneses por mucho tiempo se habían asegurado de intentar defender. 

Solo 6 semanas después de la aprobación de esta nueva ley de seguridad nacional, Hong Kong es un lugar prácticamente nuevo. Donde antes había un oasis de libertad en medio del desértico régimen comunista chino, hoy hay miedo, censura y abusos de las autoridades.

Desde que entró en vigor la ley de seguridad nacional, las autoridades de Hong Kong han arrestado a personas consideradas defensores de la independencia de China, han perseguido críticos en el extranjero, han excluido a 12 candidatos a favor de la democracia de las elecciones legislativas y han pospuesto las elecciones por un año.  Las acciones perpetuadas por las autoridades de este nuevo cuerpo de seguridad ya confirmaron que la ley está siendo y seguirá siendo utilizada de manera agresiva para sofocar la cultura política, la prensa y sobre todo la libertad.

Por 23 años Hong Kong fue un bastión de la libertad, hoy es una víctima más del servil comunismo.

La corrupción como elevador social
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Director del Área Política de Fundación Libertad y Desarrollo. Licenciado en Ciencia Política, catedrático y analista político en el programa Sin Filtro de Guatevisión.
19 Ago 2020

La persistencia -durante décadas- de un sistema político de carácter patrimonialista (donde el Estado se concibe como un botín y fuente de riqueza), aunado a la multiplicación de espacios para la obtención de rentas indebidas, provoca que la corrupción supla el vacío como nivelador social.

 

Las sociedades que han alcanzado niveles significativos de desarrollo tienen una característica socioeconómica importante: sus clases medias son vigorosas, pujantes y estables. Existen mecanismos de elevación social y de progreso inter e intra generacional.

La capacitación técnica, la educación superior, el sistema de seguridad social son algunas de las precondiciones que facilitan que las clases medias se desarrollen y fortalezcan en el tiempo. Más importante aún, es la existencia de un mercado laboral dinámico, estimulado mediante inversión estratégica -tanto pública como privada- y empresarialidad que permita generar fuentes de ingreso, oportunidades de desarrollo y estabilidad económica a estos estratos intermedios de la sociedad

Guatemala, por el contrario, adolece de un mal endémico. La falta de crecimiento económico constante y el carácter primario de las actividades económicas nacionales provoca una falta sistémica de oportunidades de empleo y limita el incremento transversal en la generación de rentas del trabajo. Sin ello, el ideal del desarrollo de estratos intermedios de la sociedad se ve seriamente limitado.

Sin embargo, hay una alternativa a esta realidad. La persistencia -durante décadas- de un sistema político de carácter patrimonialista (donde el Estado se concibe como un botín y fuente de riqueza), aunado a la multiplicación de espacios para la obtención de rentas indebidas, provoca que la corrupción supla el vacío como nivelador social.

Generalmente cuando se analiza la realidad de la corrupción sistémica, la primera imagen que viene a la mente es la de los grandes cabecillas de estructuras de corrupción que generan grandes fortunas mediante el espolio de lo público. Roxana Baldetti, Manuel Baldizón, Alejandro Sinibaldi, Gustavo Alejos son quizá los nombres más sonados de esta trama.

Sin embargo, atrás de los Baldizones, Sinibaldis y Alejos hay decenas, cientos o incluso miles de beneficiarios de la micro-corrupción. Las plazas fantasma dentro del Estado, en las cuales una parte del pago va al político, sirve como una fuente de ingreso para alguna persona que quizá sufría del desempleo o subempleo. Veamos casos concretos. Detrás de los casos de diputados y plazas fantasmas, hay decenas de personas que se acoplaron al modelo porque era una fuente constante, aunque indebida, de ingresos.

El pitufeo de sobornos, que se refiere a esa práctica de cobro de “módicas” sumas de dinero a cambio de trámites o agilización de procesos en infinidad de instituciones, son un complemento a los ingresos de servidores públicos, que en la mayoría de casos, están mal remunerados. Para muestra, las recientes capturas de la Línea II, muestra a funcionarios medios y bajos de la Administración Tributaria que eran beneficiarios -marginales- de las ganancias de la macro red de corrupción.

En otras ocasiones, las redes de corrupción y tráfico de influencias permiten a personas escalar por el cursus honorum de la administración pública y ascender socialmente. La historia de Roberto López Villatoro -el rey del tenis- y sus redes de influencia en el Organismo Judicial va más o menos por ahí. Durante años, se convirtió en una especie de elevador social para decenas de juristas que a través de los buenos oficios de López Villatoro pudieron acceder a cargos dentro de la administración de justicia, e incluso, realizar estudios de posgrado en universidades en el extranjero.

Pero esto no se queda ahí. En ocasiones, la corrupción se convierte en un mecanismo de sostenibilidad de posición social, sobre todo en aquellos casos donde el abolengo de otrora ya no equivale a la situación patrimonial del presente. Para muestra, esta quizá sea la explicación sociológica detrás de lo revelado por la Corte del Distrito Sur de Florida en relación con el exministro de Economía, Acisclo Valladares.

Y así la historia de un fenómeno cuya profundidad supera el análisis político-institucional. En países con sistemas patrimoniales arraigados y donde el mercado es incapaz de absorber a un creciente número de trabajadores, la corrupción se convierte en una suerte de ascensor social.

Bajo el signo autoritario
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Directora del área de Estudios Latinoamericanos de la Fundación Libertad y Desarrollo. Es licenciada en Historia egresada de la Universidad Central de Venezuela.
16 Ago 2020

El mundo ha experimentado regresiones autoritarias cuando las democracias parecen agotarse y entrar en entropía y hoy estos síntomas de malestar hacia las democracias liberales, incapaces de canalizar las demandas sociales a lo interno e incapaces de imponer su agenda a lo externo, son cada vez más notorios. El evidente peligro detrás de este viraje no es dirigirnos hacia un mundo más “justo”, como piensan algunos incautos, sino a un mundo menos libre.

 

Aleksandr Lukashenko se reeligió por sexta vez consecutiva en Bielorrusia, ratificándose nuevamente, como el “último dictador de Europa” y en los días siguientes se han desencadenado protestas populares rechazando los resultados ofrecidos por el oficialismo, lo cual ha desatado una fuerte represión por parte de las fuerzas de seguridad del régimen. Muchos líderes autoritarios de varias partes del mundo están observando de cerca el desenvolvimiento de los hechos: primero, para tomar nota sobre cómo permanecer más tiempo en el poder y segundo, para tomar nota sobre cómo hacer frente a una fuerte oposición pública. Principalmente, los líderes de los extintos satélites soviéticos que hoy conforman los Estados de Tajikistan, Azerbaijan y Uzbekistan y de su cabecilla, Vladimir Putin, de Rusia, que no desea que se repita la historia del Euromaidán en Ucrania durante 2014; pero también regímenes como el de China, cuyo líder Xi Jiping, fue de los primeros en felicitar a Lukashenko por su reelección, al igual que Erdogan, de Turquía y por supuesto, de este lado del hemisferio, no faltó la felicitación de Maduro de Venezuela, Ortega de Nicaragua y Díaz-Canel de Cuba.

La descripción anterior era bastante previsible. Pero lo interesante es que ante la “batería de sanciones” que en los próximos días anunció la Unión Europea contra los jerarcas del régimen de Lukashenko, líderes como el ultraconservador de derecha y primer ministro húngaro Viktor Orbán, ha pedido a la Unión Europea que encamine el diálogo con Bielorrusia y evite “quemar puentes” con el país de Europa del Este. De hecho, Orbán hizo una visita oficial a Lukashenko en junio de este año donde el tirano bielorruso describió al gobierno húngaro como: “El socio más cercano de Bielorrusia en la UE y un país que "nos comprende más que cualquier otro".

Lo cierto es que la crisis en Bielorrusia ha creado una división en Europa en torno al abordaje del conflicto, donde unos por buena fe e ingenuidad, y otros por complicidad, han decidido apoyar unas negociaciones que a todas luces fortalecerán la continuidad del régimen autoritario. De hecho, los gobiernos de Letonia, Lituania y Estonia y el cuestionado gobierno también de ultraderecha del polaco Andrzej Duda; se han ofrecido como mediadores en el conflicto en Bielorrusia que lleve a una estabilización política en el corto plazo:

“El aislamiento no es un camino que conduzca al desarrollo y la prosperidad de una nación. Estamos dispuestos a ofrecer nuestra participación como intermediarios para lograr una solución pacífica en Bielorrusia y fortalecer su independencia y soberanía", resaltaron en un comunicado a Europa Press. 

Así vemos cómo mientras los autoritarismos hallan solidaridades inmediatas, las democracias liberales, por su parte, se muestran cada vez más incapaces de imponer sus voces en el concierto de naciones. Ese pareciera ser el signo de estos tiempos: estamos viviendo un momento en el que los sistemas democráticos liberales parecieran entrar en espirales internas de declive, imposibilitados de contener el descontento social, atrapados en el discurso de las desigualdades y de la corrupción; mientras que los autoritarismos parecieran experimentar un auge con discursos cada vez más inflamatorios y polarizantes y con la fachada de eficiencia y un mejor control de la gestión de crisis (como ha sido el caso con la pandemia del COVID-19 que parece haber acelerado la popularidad de este tipo de liderazgos). Esta también pareciera ser una tendencia que no tiene vuelta atrás y de la que probablemente veremos oleadas cada vez más cercanas acercándose a nuestros países.

Estos momentos de continuidad y ruptura, de auge y caída, de las democracias no son nuevos. De hecho, el historiador romano Polibio afirmaría que la degeneración de la democracia, del gobierno del “pueblo”, es el gobierno de la “muchedumbre”, o la oclocracia. De manera que la democracia (aunque no siempre) puede desviarse y ser sucedida por un período de decadencia e insatisfacción que finalmente conduce a una forma de gobierno autoritaria.

Aunque la historia cuenta con varios ejemplos, no se trata de establecer una línea causal. Pero sabemos que, por ejemplo, a la democracia ateniense del Siglo de Pericles, le siguió el gobierno de los Treinta Tiranos; y que el conflicto patricio plebeyo durante la República Romana condujo a su extinción y a la consolidación del Imperio; y en tiempos modernos también sabemos que la decadente e inestable democracia de la República de Weimar precipitó el ascenso del nazismo en Alemania.

El mundo ha experimentado regresiones autoritarias cuando las democracias parecen agotarse y entrar en entropía y hoy estos síntomas de malestar hacia las democracias liberales, incapaces de canalizar las demandas sociales a lo interno e incapaces de imponer su agenda a lo externo, son cada vez más notorios. El evidente peligro detrás de este viraje no es dirigirnos hacia un mundo más “justo”, como piensan algunos incautos, sino a un mundo menos libre.

 

Cuidado con el IGSS
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Luis Miguel es Director del Área Social de Fundación Libertad y Desarrollo, catedrático universitario y tiene una maestría en Administración Pública de Escuela de Gobierno.
16 Ago 2020

El IGSS está nuevamente bajo ataque y en esta ocasión la polémica fue generada por un informe de la Comisión de Previsión y Seguridad Social del Congreso, remitido a la Junta Directiva del IGSS, la Procuraduría General de la Nación y a la Secretaría General de la Presidencia.    

En dicho informe, la Comisión recomienda la renuncia del actual presidente de la junta directiva del IGSS, Carlos Contreras, justificando esta recomendación con nueve hechos entre los que se encuentran la prórroga de un contrato a una empresa proveedora de un sistema informático por supuestas anomalías, un amparo que presentó el sindicato de trabajadores del IGSS (SINTIGSS) y problemas relacionados al servicios que está prestando el IGSS a pacientes con COVID-19. 

Está claro que todos estos hechos deben agotar los procesos correspondientes para determinar si existen responsabilidades que deben deducirse. Pero esta polémica va más allá que la petición de remoción del actual presidente, pues al leer el informe se puede observar que muchos de los hechos señalados, corresponden a problemas históricos del IGSS, que no necesariamente fueron provocados por la actual administración y difícilmente serán resueltos por la misma.

La principal pista sobre lo que motiva este ataque, parece estar en el tercer hecho presentado en el informe, el cual reza así: 

“Firma de convenio con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) por Q 1 mil 600 millones del que la Contraloría General de Cuentas (CGC) recomendaba al IGSS no firmar por los Convenios que existen entre Guatemala y Organización de Naciones Unidas (ONU) debido a que estos no puede ser auditables, lo que impide la fiscalización por parte de la CGC e incluso por parte de la Comisión Internacional contra la Impunidad.”

Este hecho llama particularmente la atención, porque no es la primera vez que el supuesto rechazo a UNOPS levanta alguna polémica. Entre 2018 y 2019, se desarrolló una campaña en redes sociales y algunos medios de comunicación digitales de poca circulación y dudosa procedencia, que hacía referencia a compras y entregas de “medicamentos falsos” en el IGSS. Algunos de estos habían sido comprados a través del convenio con UNOPS.

Esta campaña fue anónima casi en su totalidad, pero tuvo al menos un vocero visible; lo irónico es que este esforzado vocero sería posteriormente denunciado por no tener licencia, para distribuir los productos comercializados por una empresa farmacéutica a la que decía representar y posteriormente capturado por el caso “Asalto al Ministerio de Salud”. Esto ya nos da algunas pistas sobre qué intereses pueden estar detrás de la intención de apartar del camino a un ente como UNOPS.

¿Qué es el convenio entre el IGSS y UNOPS?

Guatemala firmó un convenio de cooperación con UNOPS en 2008 y el IGSS comenzó a trabajar con esta oficina de Naciones Unidas en 2016. La principal razón para firmar este convenio, según la página oficial de UNOPS, fueron los casos de corrupción que se destaparon a partir de 2015 y que “afectaban la adquisición de medicamentos del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS)… Además, se descubrió que ciertos proveedores se beneficiaban de manera injusta de las adquisiciones públicas, lo que ponía en riesgo los suministros de medicamentos de millones de personas en el país.”

Los casos de corrupción a los que hace referencia UNOPS y que sirven como justificación para la firma de este y otros convenios, son los presentados por CICIG y el MP y conocidos como “Negociantes de la salud”, IGSS-PISA e IGSS-SAP-Ambulancias. Estos son solo una pequeña muestra de estructuras de corrupción que, por años, han operado dentro del Seguro Social, para saquear el presupuesto de la institución, que asciende a más de 19 mil millones de quetzales al año. 

El proyecto AMEDIGSS, promovido por el Seguro Social y UNOPS, tenía el objetivo de adquirir medicamentos e insumos médicos; contratar servicios para el tratamiento sustitutivo de la función renal y fortalecer y modernizar la gestión institucional del IGSS.

Hasta el momento los datos disponibles sobre los resultados del proyecto son positivos. En pocos años el IGSS ha logrado hacer compras eligiendo entre más de 62 potenciales proveedores, cuando antes tenían participaban solamente 11 licitantes. Con mayor interés del mercado, se amplía la posibilidad de obtener mejores precios y calidad.

A través de los mecanismos de UNOPS, el IGSS ha adquirido 586 tipos de medicamentos y hasta 450 millones de dosis. Los niveles de abastecimiento de inventarios del Seguro Social se encuentran actualmente alrededor del 90% en los 114 hospitales que tienen a nivel nacional.

El ahorro logrado por el IGSS gracias al convenio con UNOPS, asciende a 270 millones de dólares, logrando una reducción de costos en el los precios de medicamentos e insumos médicos de hasta un 58% con respecto a los precios pagados en 2016.

Establecer una cultura anticorrupción en las entidades públicas no es sencillo, sin embargo, el IGSS parece estar dando pasos certeros en este camino, a través de convenios con entidades internacionales. También el Ministerio de Salud ha tenido este tipo de experiencias en el pasado con otros organismos afines a Naciones Unidas, como la Organización Panamericana de la Salud, con la compra de vacunas a nivel internacional.

¿Se pueden auditar los convenios con UNOPS?

Es importante aclarar que los argumentos que esgrime la Contraloría respecto a la imposibilidad de auditar el convenio con UNOPS son falsos. Estos más bien parecen responder a las malas intenciones de grupos oscuros que intentan regresar a los antiguos procesos de compra de medicamentos e insumos médicos, en donde los productos se sobrevaloraban, algunos proveedores y funcionarios salían económicamente beneficiados y los usuarios del servicios perdían. 

UNOPS es parte del sistema de Naciones Unidas; son los países miembros de la asamblea de la ONU quienes asignan a empresas internacionales de auditoría para fiscalizar sus proyectos. Por otro lado, los convenios pueden ser revisados y/o denunciados por los países firmantes, siguiendo los procesos establecidos dentro de los mismos. Los proyectos firmados entre UNOPS y el IGSS han atravesado al menos cinco procesos de auditoría de la Contraloría General de Cuentas, con más de 64 auditores.

Está claro que el IGSS está lejos de ser una institución pública con un funcionamiento ejemplar. Existen múltiples quejas legítimas sobre la calidad de los servicios y falta de insumos; sin embargo, los múltiples ataques de los últimos meses parece responder a agendas oscuras que quieren retroceder en los avances logrados en los últimos años.

No faltan en todo esto las voces alarmistas y despistadas, que advierten de un intento por privatizar el IGSS, sin embargo, la idea de privatizar el seguro social o de pasar a un esquema en donde este compite con aseguradoras privadas, tiene poco asidero en la discusión pública actual. Solamente en pequeños espacios, de poca relevancia, se discuten esos temas y difícilmente existen planes articulados para implementarlo.

 

Permitir que esta discusión se manche con el enfrentamiento ideológico habitual, desvía la atención de la opinión pública hacia posiciones irreconciliables. Esto deja la cancha abierta para que las mafias logren nuevamente sus objetivos. Aquí lo importante es que los guatemaltecos estemos atentos y tengamos cuidado con el IGSS.