Los nuevos magistrados deben tener prestigio
En el Congreso ya se está realizando el proceso de renovación de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), uno de los cinco procesos que definirán nuestras instituciones en la próxima década.
El TSE es el corazón de nuestra democracia porque se encarga de realizar las elecciones cada cuatro años, lo cual resulta fundamental para la transición pacífica del poder.
Las elecciones deben gozar de transparencia, credibilidad y agilidad para que los ciudadanos queden satisfechos y tranquilos de que sus votos fueron respetados. Cuando la credibilidad de las elecciones se pone en duda, existe la posibilidad de pasar por graves crisis políticas, que incluso pueden llevar a la toma violenta del poder.
Lamentablemente, muchos políticos alrededor del mundo son pésimos perdedores y acusan sin fundamento de fraude electoral a los que salieron ganadores. Lo vimos recientemente en Honduras, en donde el partido oficial perdió las elecciones y de forma cínica salió a denunciar un supuesto fraude.
Guatemala pasó por lo mismo en 2023, en donde políticos sin escrúpulos, junto a actores antidemocráticos, salieron a denunciar un supuesto fraude. En nuestro sistema electoral, que depende de la participación de miles de voluntarios, es imposible un fraude.
Quienes insisten en un supuesto fraude electoral en 2023, desconocen nuestro sistema o tienen intenciones oscuras para seguir desprestigiando la labor de más de 125 mil voluntarios.
Los comisionados de la postuladora tienen una responsabilidad enorme con el pueblo de Guatemala. Deben escoger a los candidatos que gocen de prestigio y que preserven el legado que viene desde hace más de cuarenta años. Los ojos de toda Guatemala están sobre ellos.
*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario.