Elegir bien, pero vigilar, resistir y defender
En el programa de esta semana, analizamos los desafíos que enfrentan las democracias latinoamericanas tras los procesos electorales y el avance del populismo autoritario

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la situación política de América Latina y la dificultad que enfrentan algunas democracias para hacer respetar la voluntad popular después de una elección: “En América Latina, no siempre basta con votar para cerrar una elección. Después del veredicto popular todavía hay que obligar al derrotado a aceptar que perdió”. Asimismo, advirtió que “el populismo autoritario, casi siempre de izquierda y normalmente corrupto, tiene una relación fraudulenta con la democracia. La usa para llegar, pero no la respeta cuando le toca irse”.
También explicó que quienes impulsan estos proyectos políticos “nunca entendieron el poder como servicio, sino como propiedad” y que “no creen en la alternancia. Cuando llegan, se creen dueños del poder”. En ese sentido, afirmó que cuando son derrotados electoralmente aparece “el mismo espectáculo miserable: presión sobre las instituciones, sospechas sin prueba, llamados a la calle, gritos de ilegitimidad y una clara disposición a incendiar la cancha con tal de no aceptar el resultado”. Señaló que esta conducta demuestra que “nunca fueron demócratas. Solo fueron beneficiarios temporales de la democracia”.
Gutiérrez también describió la naturaleza de estos movimientos políticos al afirmar que “el populismo autoritario es una vulgar maquinaria de poder, dinero, corrupción e impunidad”. Agregó que “usan la pobreza como bandera y el Estado como caja”, mientras que “hablan de derechos, pero protegen dictaduras”. Además, señaló que estos regímenes “no redimen a nadie. Administran obediencias. No hacen república, fabrican clientelas. No elevan el debate, lo pudren”.
Finalmente, subrayó que “los pueblos comienzan a entender que no hay prosperidad sin libertad económica, que no hay inversión sin certeza jurídica, que no hay democracia sin instituciones serias y que no hay futuro donde el poder castiga al que produce, compra lo obediente y persigue al discrepante”. Para concluir, hizo un llamado a la defensa activa de la democracia y la libertad, recordando que “la libertad no sobrevive sola. La democracia no se defiende con ingenuidad y el voto no termina en la urna cuando el derrotado se niega a respetar”. Por ello, afirmó que “la tarea de esta hora no es solo elegir bien, es vigilar, resistir y defender. Defender el resultado, defender la ley y defender la verdad, porque el poder no les pertenece”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Juan Claudio Lechín, economista y escritor, sobre
Lechín comenzó señalando que la clave para entender que la libertad económica no es una consigna de ricos, sino una condición para crear clases medias fuertes es comprender que “los ricos siempre existen”, ya sea porque han trabajado por ese dinero o porque son políticos que lo han robado: “La zona de ricos nunca queda vacía, por lo tanto, no nos deben preocupar los ricos en términos filosóficos. Lo que nos debe preocupar siempre son los pobres”.
Respecto al avance del populismo autoritario en México, por ejemplo con la reciente reforma judicial, Lechín comentó que el problema de América Latina es que no nos volteamos a ver entre nosotros: “Si nos hubiéramos mirado entre nosotros, nos daríamos cuenta de que lo que está haciendo Sheinbaum se ha hecho desde el 2001 en Venezuela, pasando por Bolivia, Nicaragua, que es conculcar las libertades a través de una malla llamada nueva constitución”.
Bajo la línea de México, mencionó que aunque el narcotráfico siempre ha tenido relación con el poder en general, no fue hasta “López Obrador y Sheinbaum que el narcotráfico es parte integrante del Estado”. Señaló que esto pasó en Venezuela con el Cártel de los Soles.
Lechín atribuyó el auge de los liderazgos populistas al desencanto ciudadano y a la falta de madurez política en la región. “Somos pueblos muy inmaduros” y “enormemente precarios”, afirmó, al tiempo que cuestionó el papel de las élites intelectuales por no contribuir de manera efectiva a las transformaciones que requieren los países.
Asimismo, sostuvo que la superación de la pobreza requiere procesos de largo plazo y defendió el papel del mercado en ese desafío. “El único que saca a los pobres de la pobreza es el capitalismo”, aseguró, lamentando que en América Latina se lo considere “una mala palabra”, cuando, a su juicio, es el sistema que “le ha dado la mano a los más pobres para salir y tener algún futuro”.
Sobre la influencia de Cuba en la política regional, Lechín consideró que gran parte de los procesos de radicalización política responden a una estrategia externa. Afirmó que la izquierda radical ha buscado durante décadas “crear las condiciones objetivas” para aprovechar momentos de desesperación social y “hacer arder la pradera”, fenómeno que, según indicó, se ha manifestado en distintos países del continente durante el siglo XXI.
Respecto a la evolución del autoritarismo en América Latina, argumentó que los viejos caudillismos fueron reemplazados por “caudillos mesiánicos” inspirados en el modelo político impulsado por Fidel Castro. Explicó que las nuevas formas de captura del poder ya no recurren principalmente a la vía armada, sino a la competencia electoral para luego “ganar y desmontar el poder desde adentro”.
Al referirse a Bolivia, afirmó que Evo Morales ya no cuenta con posibilidades reales de retornar al poder. Aunque reconoció la existencia de estructuras vinculadas al narcotráfico y la economía ilegal, sostuvo que el contexto internacional ha cambiado profundamente. “Han descubierto estas tiranías mesiánicas comunistas que la mejor forma es asociarse con el narcotráfico y controlarlo, ser en realidad un cartel”, señaló.
Lechín consideró que el debilitamiento del apoyo internacional que antes recibían estos proyectos políticos ha reducido significativamente su capacidad de influencia. A su juicio, “se ha debilitado mucho ese proyecto como para volver a instalar a Evo Morales, haga lo que haga”. Añadió que, aun en un escenario de crisis política, “no sería perdurable la izquierda en Bolivia”.
En cuanto al futuro económico de la región, se mostró optimista respecto a los países que mantengan una orientación democrática y de mercado. “La América Latina verdaderamente democrática y que crea en la libertad, en el libre mercado, en el capitalismo, va a florecer de una manera importante”, afirmó. También proyectó que la región podría recuperar parte del tiempo perdido tras “15 o 20 años de vacío y de atraso” y volver a situarse “en una situación óptima para el crecimiento y la libertad”.
Finalmente, al analizar el papel de China en América Latina, sostuvo que el gigante asiático enfrenta debilidades internas que limitarán su proyección futura: “China es un tigre de papel que es muy débil internamente”. Anticipó que su presencia en la región tenderá a concentrarse principalmente en el ámbito comercial.
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Ghersi señaló que en América Latina el problema con los gobiernos abiertamente autoritarios y aquellos que desean serlo es que en estos países “el poder no está limitado. La Constitución y la ley son utilizadas para perseguir al disidente, eliminar las libertades y hacer demagogia económica empobreciendo a nuestros pueblos”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta Colombia y la necesidad de que la nación examine su rumbo con honestidad y responsabilidad. Afirmó que “hay horas en que una nación debe mirarse al espejo de su historia y preguntarse si todavía conserva el pulso moral necesario para salvarse a sí misma. Para Colombia, esta es una de esas horas”.
Raisbeck inició señalando que, de ganar Cepeda, el heredero de Petro, Colombia podría estar a un paso de caer bajo la categoría de régimen híbrido: “El candidato es cercano a las FARC y también está lanzando una propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente. Sabemos qué pasa cuando estos izquierdistas radicales bolivarianos cambian la Constitución: lo hacen para quedarse en el poder y, por supuesto, para implementar un régimen autoritario socialista”.
Por su parte, Chacón señaló que en Colombia existen dos modelos: “El modelo de Petro y de Iván Cepeda que es un modelo de izquierda que busca estatizar la economía, privilegiar las negociaciones de paz y que apuesta por una Asamblea Constituyente. Por el otro lado, con Abelardo de la Espriella, ha dicho que impondrá orden, que encarna un movimiento ciudadano con una serie de valores, entre ellos la patria, la familia, la seguridad y la propiedad privada, y que se ha comprometido a impulsar reformas en el marco de la Constitución, no para cambiar toda la arquitectura institucional, sino modificar temas como la Jurisdicción Especial de Paz que tendrá que pasar por el Congreso”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que la corrupción representa una amenaza aún más grave para el desarrollo de una nación que las crisis económicas o los conflictos comerciales: “La corrupción empobrece a una nación más que una recesión, una sequía o una guerra comercial”. Además, advirtió sobre las consecuencias de los malos gobiernos al señalar que “cuando el autoritarismo, la corrupción y la incompetencia se sientan en el poder, no solo se vacían las arcas públicas, se vacía también la confianza de la gente y se destruye la moral cívica”.
Llamas inició señalando que el declive del Partido Socialista en España inició en 2004 con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero: “A partir de ahí, inicia un punto de inflexión de populismo, donde un partido de perfil socialdemócrata termina convirtiéndose en un perfil bolivariano”.
Por su parte, Saleh resaltó que ver finalmente a la justicia llegar a Zapatero es “una reivindicación de años de denuncias que derivaron en amenazas y descalificaciones de todo tipo”. Sobre la investigación, señaló que “será trascendental para Venezuela e Iberoamérica”, pues es solo la punta del iceberg de una “estructural criminal transnacional”.
Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo que el Perú se acerca “a una de esas elecciones en las que no solo se elige a un gobernante, sino el tipo de país que se quiere ser”. En medio de la polarización, la desconfianza y el cansancio con la política, señaló que los peruanos deben evitar “caer en la trampa de Roberto Sánchez, un candidato que se presenta como novedad”, pero no lo es.
Fujimori inició reconociendo que a lo largo de su vida, desde los 19 años en que se convirtió en primera dama, ha aprendido el sentido del deber, pero su lección más importante ha sido que “el poder es efímero, pero el servicio es eterno”.

Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento decisivo que enfrenta la humanidad, una coyuntura en la que “la historia, fatigada de nuestras frivolidades, nos toma del cuello y nos obliga a mirar de frente”. Señaló que “la economía no alcanza, la política no funciona, las diferencias culturales no se gobiernan con prudencia”, mientras crecen “estados criminales que no aspiran a convivir con el mundo libre occidental, sino a sustituirlo, humillarlo o destruirlo”.
Sobre las más de 500 horas que pasó Piro en interrogatorio con Sadam Hussein y lo que estas relevaron sobre la psicología del poder autoritario, comentó que una de las cosas que más destacó fue entender lo común que es entre los líderes autoritarios verse “a sí mismos como guardianes de su nación o de su pueblo”. A raíz de esa percepción, Hussein “estaba enfocado en su legado y en su lugar en la historia”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad que enfrenta Iberoamérica y el enorme potencial que aún conserva: “Iberoamérica no es lo que hoy padece. Iberoamérica es, sobre todo, lo que aún puede llegar a ser”. También reconoció los problemas que afectan a la región, entre ellos “élites que se miran al espejo y se aplauden mientras los pueblos se hunden”, así como “políticas convertidas en oficio de mediocres; economías que nunca alcanzan para todos; instituciones que crujen al menor viento y una conversación pública envenenada por populistas de toda índole: los de siempre y los recién llegados”.
Vilanova inició señalando que América Latina es el complemento ideal en cuanto a socios se refiere para Europa: “Europa acaba de descubrir que los amigos cercanos de Rusia no son tan fiables, que las relaciones con Estados Unidos a veces van muy bien, pero otras van regular”.
Por su parte, Shea indicó que los empresarios deben pensar a largo plazo cuando ven que en un país la libertad económica y la democracia se erosionan: “Cuando se piensa a largo plazo, (...) el país en el cual uno está interactuando tiene que sostenerse por sí mismo. No se ha inventado un mejor sistema que la democracia”. Además, añadió que es importante pensar en las futuras generaciones y que todo ser humano, “independientemente de su ideología”, tenga un mejor país. Por esa razón, aseguró que “es importante señalar algunos temas, por muy incómodos que sean”.
ando que vivimos “horas de muchos frentes”, pues presenciamos guerras en Europa, en Medio Oriente y la tensión en el Indo-Pacífico crece. Además, “la economía mundial crece poco, encarece mucho y reparte mal”, lo cual evidencia que “los viejos pactos, que durante décadas sostuvieron la promesa de prosperidad compartida”.
Ortiz inició señalando que, a su juicio, estamos “en un ciclo de conflicto que va a ser de largo plazo”. Es decir, las guerras en Ucrania e Irán no se resolverán en corto plazo, pues ambos lados se juegan “cosas decisivas”.
Por su parte, Wagner señaló que en su opinión, la promesa de la globalización nunca se materializó y lo vemos en los últimos años: “con los conflictos como la invasión de Rusia a Ucrania y, en 2025, con la guerra arancelaria se está poniendo fin a este proceso de globalización, que se ha acrecentado con la guerra en Irán”.