La libertad retrocede en el mundo
En el programa de esta semana analizamos el reporte de la libertad en el mundo de Freedom House
Dionisio Gutiérrez inició señalando que, en los últimos 20 años, “la libertad ha retrocedido en el mundo”, con una “tendencia persistente y peligrosa que amenaza nuestros derechos y libertades”. Este retroceso afecta “a más del 40% de la población mundial”, añadió.
Reconoció el trabajo de Freedom House, que estudia, expone y denuncia los retrocesos en las libertades: “las que permiten al ciudadano informarse, disentir y defenderse de los abusos del poder”. Gutiérrez aseguró que las causas de estos retrocesos son “el populismo autoritario, el crimen transnacional, la captura de los sistemas de justicia, los conflictos armados y los ataques de líderes electos contra las instituciones de la democracia y contra la división de poderes”.
Como evidencia, identificó que en América Latina “6 países mejoraron, pero 12 empeoraron”. Ilustrando los casos de Venezuela, donde la democracia aún no llega, y Colombia, donde repuntan los secuestros y los homicidios. También México con el secuestro del sistema de justicia y Centroamérica, Brasil, Perú, Ecuador y Bolivia que “viven en una peligrosa cuerda floja en la que, en cada elección, se juegan su destino al cara o cruz”.
Gutiérrez señaló que ante estas amenazas, defender la democracia es necesario y se debe hacer a través de la defensa de “instituciones que resisten y con ciudadanos dispuestos a sostenerlas”. Así, se evita que las ocupen caudillos populistas, criminales y jueces domesticados. Además, recordó que “la libertad se pierde cuando se normaliza el miedo, cuando se tolera la mentira oficial, cuando se debilita la prensa independiente, cuando la justicia deja de ser juez y se vuelve instrumento”.
Por eso, finalizó haciendo un llamado a defender la libertad “en la plaza, en la prensa, en la universidad, en la empresa, en los tribunales y en la conversación cotidiana”.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Jamie Fly, director ejecutivo de Freedom House, y a Gerardo Berthin, presidente de la organización, sobre los resultados del informe Libertad en el Mundo elaborado por esta institución.
Fly inició asegurando que existe el riesgo de que el retroceso en la libertad se “convierta en un nuevo orden global”. De acuerdo con el informe, entre las principales causas que explican este fenómeno se encuentran “conflictos militares, golpes de Estado y la disminución de la libertad en la prensa”.
Además, señaló que los esfuerzos autoritarios están siendo más coordinados: “Los autoritarios están aprendiendo unos de otros. Algunos de los regímenes más poderosos, como Rusia y China, están exportando herramientas por todo el mundo y enseñando a otros cómo usarlas para reprimir la democracia”.
A pesar de este panorama, el informe descubrió que en el periodo de 20 años de declive liberal, las democracias rara vez “descendieron a la categoría de parcialmente libres”. Agregó que esto “demuestra que las democracias son bastante resilientes y hay posibilidad de abordar sus problemas y reformarse en el tiempo”. Sin embargo, la debilidad está en no ayudar a los países parcialmente libres a “convertirse en democracias plenas”, añadió.
Fly también resaltó que uno de los desafíos más grandes a lo largo de estos 20 años ha sido la falta de libertad de prensa: “La antigua estructura de medios y mediante la cual obteníamos información independiente ha sido desarticulada por internet. Esto llevó a mayores restricciones en la expresión personal, resultando en que la gente no tenga la información necesaria para empoderarse y tomar decisiones políticas”.
Por otro lado, indicó que cuando las democracias dejan de defender la libertad en el mundo, los autócratas llenan ese vacío: “Estados Unidos da un paso atrás y recorda el financiamiento del poder blando. Los chinos y los rusos han intervenido en algunos casos y han asumido los contratos que el gobierno de Estados Unidos solía tener”.
Para finalizar, Fly expuso que las batallas que libra Freedom House importan en momentos como este en la historia por sus hallazgos: “Un mundo con más democracias es un mundo más seguro y estable, más próspero. A medida que nos alejamos [de la democracia], los conflictos internacionales que vemos son uno de los resultados de estos 20 años de declive”.
Por su parte, Berthin señaló que actualmente “las elecciones se han convertido en herramientas de legitimidad incluso para no demócratas”, y que una vez están en el poder, “utilizan esa herramienta para ejercer represión”.
Además, señaló que ante las poblaciones que esperan más de sus gobiernos, los políticos, en especial los populistas, ofrecen soluciones mágicas. Sin embargo, indicó que los problemas son “complejos, multidimensionales que requieren consenso e instituciones fuertes”.
Por otro lado, añadió que en el caso de América Latina, las organizaciones criminales han encontrado espacios políticos: “El Estado y la sociedad civil no han encontrado soluciones sustentables y cualquier organización estructurada que ofrezca soluciones básicas puede generar competencia política. Lo hemos visto en el caso de Ecuador, México y Guatemala, donde el crimen organizado ha logrado penetrar la débil institucionalidad”.
Para concluir, Berthin señaló que a su juicio, sí es posible recuperar la democracia y sus instituciones si los ciudadanos entran a la arena cívica: “La gobernabilidad democrática es una conjunción entre la capacidad gubernamental y la capacidad de la sociedad civil. Si cualquiera de estos dos elementos no está funcionando, entonces vamos a tener más gobiernos populistas, menos sociedad civil y, por ende, menos gobernabilidad democrática”.
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Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la realidad de América Latina, describiéndola como una región con inmenso talento y recursos, pero que es, ante todo, "una comunidad histórica que no ha terminado de reconciliarse con la libertad, la responsabilidad y la madurez". Señaló que, a pesar de su potencial, la región tropieza constantemente con los mismos obstáculos: el caudillo providencial, la promesa populista, "el Estado como botín y la verdad como estorbo".
Fernández inició explicando que la debilidad política de América Latina responde, en gran medida, a una mala inserción en la globalización: “la región está mal insertada en el proceso de globalización”. A su juicio, han predominado “intereses de carácter ombliguista” que han impedido avanzar hacia “una integración regional y construir un gran mercado iberoamericano”, lo que ha derivado en una mayor fragmentación pese al enorme potencial económico que existe.
Por su parte, Hernández indicó que el panorama político actual refleja un dilema existencial donde la democracia liberal se ha mostrado “insuficiente a la hora de dar respuestas a la mayoría de las demandas de los pueblos”. Esta desconexión ha propiciado la búsqueda de alternativas que, en muchos casos, no son “cónsonas con los sistemas que conocemos como demócratas liberales”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre la incertidumbre que atraviesa el mundo, donde la economía ofrece poca certeza y la política se ha degradado en una "simple administración de la mediocridad". Ante este panorama, señaló que el ciudadano común se encuentra desamparado frente a instituciones que prometen más de lo que cumplen y "liderazgos que hablan más de lo que entienden".
Flores inició explicando que, ante la inestabilidad, el cerebro tiende a proyectar escenarios catastróficos como un mecanismo de supervivencia: “El cerebro tiene esa función para protegernos de cualquier amenaza (...) todos los cambios financieros, las subidas de precio y cosas que pasan afuera me dan ese descontrol por adentro y eso genera angustia y luego ansiedad”.
Dionisio Gutiérrez inició recordando que vivimos en un mundo en el que “las certezas se han vuelto escasas”. Señaló que la realidad actual está marcada por tensiones geopolíticas que se multiplican y por alianzas que se recalcan, mientras que el orden internacional que ofreció equilibrio durante décadas hoy se fragmenta. En este escenario, advirtió que “la economía global muestra señales de insuficiencia para generar oportunidades”, dejando a millones de personas viendo cómo el progreso se convierte en una “promesa distante”.
Maul inició advirtiendo que, a pesar de la distancia geográfica, la región no es inmune a los conflictos en Medio Oriente debido a la interconexión de los mercados. Explicó que cualquier impacto en la oferta petrolera nos afecta, ya que un faltante de energía derivará inevitablemente en “un racionamiento de mercado y eso implica precios más altos”.
Por su parte, Nuñez inició advirtiendo que, pese a la relativa calma actual, todavía es muy pronto para descartar consecuencias dramáticas por el conflicto en Irán. Explicó que se han visto cambios muy abruptos en los precios del petróleo, por lo que afirmó que “la verdadera dimensión de los efectos la estamos por descubrir en las próximas semanas”.

Carreiro inició reconociendo que la prolongación de la guerra en Medio Oriente dependerá “de lo que quiere Estados Unidos y de la capacidad de resistencia del régimen iraní”, el cual parece estar resistiendo bien hasta ahora. Agregó que a pesar de ser uno de los momentos más inestables de su historia, el régimen de los ayatolás parece no estar en su punto de quiebre.
Por su parte, Montes de Oca inició señalando que es importante ver la imagen completa, no centrarse solo en Irán: “Hay una disputa entre un accidente que está buscando un punto de equilibrio entre las viejas alianzas y los Estados Unidos y, por el otro lado, un eje compuesto principalmente por Rusia y China con algunos estados subsidiarios, con Irán como protomotor del terrorismo a nivel internacional”.
Dionisio Gutiérrez inició reflexionando sobre el momento de incertidumbre que vive el mundo y la crisis de liderazgo en el Occidente democrático: “Hay momentos en la historia en que el mundo parece sostener la respiración. No por asombro, sino por incertidumbre”. Señaló que el Occidente libre, que en otro tiempo fue “faro del orden internacional”, hoy se encuentra “distanciado de sí mismo, dividido en debates internos mientras las sombras avanzan”.
Vara inició señalando que el conflicto que debe preocuparnos más ahora mismo es el de Irán: “Es un conflicto que puede tener ondas expansivas muy importantes en el mundo”. Además, señaló que es una gran amenaza, pues cuentan con un “arsenal de misiles balísticos” y esta guerra ahora mismo resulta “muy efectiva para acabar con las capacidades económicas de un adversario”. Añadió que este programa resulta incluso como una amenaza existencial, como en el caso de Israel.
Dionisio Gutiérrez inició recordando cómo hace 67 años, la Revolución cubana se presentó al mundo como una gesta redentora, pero terminó siendo “una larga pesadilla para una nación privada de su libertad”. Señaló que aquel proceso tuvo “más éxito exportando su relato falso y criminal que el azúcar, el tabaco y el ron juntos. Cuba vendió mito mientras perdía realidad. Gritó consignas mientras agotaba cosechas. Prometió romanticismo mientras llenaba sus cárceles de disidentes”.
Lechín inició subrayando que a pesar del deseo de ver a Cuba libre, no hay información certera de “qué tan porosa está su inteligencia político-militar”, la cual tiene o ha tenido presencia en países como México, Brasil, Argentina y Chile.
Por su parte, Castro indicó que los cubanos tienen esperanza: “Somos un pueblo que ha vivido 67 años bajo una tiranía de corte estalinista que nos hizo perder hasta las esperanzas. Lo que hemos visto luego de la captura de Nicolás Maduro nos ha traído nuevamente la añorada libertad”.

Saleh advirtió que el sistema represivo en Venezuela “está intacto” y que cualquier aparente apertura responde más a tácticas de supervivencia que a una voluntad real de cambio. Aunque reconoce que el régimen chavista recibe presión externa, insiste en que “ahí están los jueces, los fiscales, los torturadores” y que Diosdado Cabello continúa “manejando ferozmente la represión y un control de la violencia como nunca antes”.
Por su parte, Avendaño sostuvo que el régimen chavista no actúa por convicción, sino por presión directa de Washington. Señaló que están “yendo en contra de todo lo que ellos en algún momento profesaron”, pero “no lo hacen por convicción, sino por presión y por miedo”. Añadió que el cumplimiento parcial de exigencias internacionales no obedece a un compromiso democrático, sino a la necesidad de supervivencia: “Han ido cumpliendo los reclamos de Estados Unidos. Incluso si eso ha implicado el desmantelamiento del propio Estado chavista”.
Dionisio Gutiérrez inició advirtiendo sobre una de las amenazas más graves que enfrenta América Latina: la alianza entre el crimen organizado y el poder político. “Cuando el crimen organizado y los políticos se dan la mano, la política se degrada y la democracia se desfigura”, afirmó. Y explicó que, en esas circunstancias, “el Estado, que nació para proteger a los ciudadanos, se vuelve instrumento de imposición; la ley, que debía ser límite, se convierte en coartada; y la política, que es el arte de ordenar la convivencia, degenera en oficio turbio donde prosperan los peores”.
Posada inició señalando que a pesar de que Gustavo Petro “se hizo elegir con las banderas de la paz total”, en realidad ha gobernado con impunidad y ha ofrecido “ventajas unilaterales a los grupos narcoterroristas”. Es así como para ella, el peor legado que deja Petro es el de pensar que en Colombia “ser criminal paga” y abraza a quien incumple la ley y “no al que ha sido respetuoso de ella”.
Trujillo inició señalando que el fracaso en la construcción de democracias republicanas funcionales en América Latina puede explicarse a partir de dos fenómenos. Primero, el haber dejado entrar al crimen organizado, y segundo, por una generación joven desencantada, poco reflexiva que participa menos por el desencanto democrático: “Converge el crimen tradicional en la política con una suerte de olvido, de despreocupación de gente joven que quiere soluciones inmediatas”.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que hay presidentes que se despiden dejando obras y otros, “dejando excusas y heridas”. Bajo esa premisa, afirmó que Gustavo Petro está por salir del gobierno de Colombia “con más penas que glorias”, dejando a un Estado “manchado de vergüenza, corrupción y populismo”. Recordó que Petro “ejerció el poder con imposición ideológica como forma de gobierno” y que “no fue un accidente”. Fue un proyecto que quiso avanzar “la agenda de la izquierda radical”, y que no logró consolidarse porque “en Colombia sobreviven instituciones que, maltrechas pero firmes, pusieron límites”.
Raisbeck inició señalando que Iván Cepeda, el candidato del oficialismo, es “más peligroso que Petro”. Señaló que Petro, pese a sus intenciones antidemocráticas, es una persona poco disciplinada, lo que le deja un margen de acción limitado. Por el contrario, Cepeda es alguien “muy metódico”, con una educación familiar marxista revolucionaria: “Él tiene claro que va por una constituyente para cambiar la Constitución”, aseguró.
Por su parte, Vallejo señaló que el daño más profundo que deja Gustavo Petro en Colombia es haber permitido “que el crimen ligado al narcotráfico tomara tanto espacio en el país”. Lo cual se refleja en las “extensas poblaciones donde la guerrilla y el narcotráfico son los que mandan”, pero también en el dinero que destinan estos grupos a “la justicia, en el Congreso” y en las demás esferas políticas.