¿Transición a una nueva dictadura?
En el programa de esta semana, analizamos la inviabilidad de una transición democrática dirigida por la dictadura venezolana y las condiciones reales para recuperar la democracia
Dionisio Gutiérrez inició recordando que la historia, “que tiene memoria larga y castiga la terquedad”, demuestra que es una locura pretender que los tiranos conduzcan una transición democrática. Advirtió que pedirle a una dictadura que administre la libertad es “como pedir al lobo que presida el congreso de ovejas, o encomendar al pirómano la reconstrucción del pueblo que él mismo redujo a cenizas”. En ese contexto, señaló lo que ocurre en la Venezuela de Delcy, Cabello y Padrino, donde los dictadores solo descubren su supuesta vocación democrática cuando “el miedo les toca la espalda”: “Nunca es por virtud, siempre es por pánico. No se convierten, se disfrazan. No rectifican, calculan”.
Gutiérrez explicó que el tirano no negocia porque crea en la libertad, sino porque “teme perder el pescuezo”, y que el tiempo, para el déspota, “no es reloj, es arma”. Recordó que quien ha destruido las instituciones no puede reconstruirlas, que quien ha vaciado la ley no puede invocarla con legitimidad y que la democracia “no es un interruptor que se enciende por decreto del mismo que apagó la luz”. La historia, indicó, enseña que las transiciones gestionadas por los verdugos terminan en “una nueva tiranía con otro nombre”.
Para finalizar, Gutiérrez afirmó que es absurdo otorgar a la dictadura el papel de arquitecto del futuro que ella misma dinamitó. Recalcó que “las transiciones verdaderas no las dirigen los tiranos, sino los ciudadanos”, que requieren “un corte limpio con el pasado” y la construcción de ley, instituciones y justicia donde antes hubo arbitrariedad, feudos y crímenes. Concluyó recordando que la historia, “paciente pero implacable”, ha demostrado demasiadas veces que los pueblos que quieren ser libres deben estar dispuestos a todo para defender su libertad.
En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Jorge “Tuto” Quiroga, presidente de Bolivia 2001-2002, sobre Venezuela y las condiciones necesarias para una transición democrática exitosa.
Quiroga inició asegurando que una transición encabezada por Delcy Rodríguez es “insostenible”, pues la captura de Maduro lo quita de la ecuación, pero “sigue el resto y su naturaleza no cambia”. Además, señaló que la cooperación de Rodríguez con Estados Unidos ahora se debe a la capacidad coercitiva que ejerce el país norteamericano sobre ella. Sin embargo, al momento de levantar esa capacidad coercitiva, su naturaleza seguirá siendo la misma: “corruptos, delincuentes, asesinos”.
Por otro lado, recalcó que fijarse únicamente en el petróleo y dejar de un lado la democracia no debe ser la estrategia de Estados Unidos: “No importa cuánto petróleo tengas bajo tierra si encima del suelo no hay seguridad jurídica”, pues no habrá inversión para extraerlo. Recordó que la inversión y la seguridad jurídica requieren de “democracia, legitimidad y reglas consistentes aplicadas en un sistema que perdure”.
A su juicio, el plan que propone Estados Unidos debe ser invertido. Ahora, ellos proponen estabilidad, recuperación económica y luego transición. Quiroga considera que el orden debería priorizarse primero la transición democrática, lo cual llevará a la “recuperación de la confianza, la atracción de inversión”, a su vez resultando en estabilidad en el tiempo.
Respecto a la liberación de presos políticos, comentó que se debe exigir su liberación inmediata: “Liberen a todos y ni uno más, nunca más”.
Quiroga estuvo de acuerdo con que María Corina Machado tiene la capacidad, el apoyo y el equipo para dirigir la transición: “Tiene una visión clara, es una líder, no es improvisada. Viene trabajando décadas, es una mujer de principios, inteligente que ha armado los equipos que han hecho el trabajo logístico más admirable de la historia en dictadura: montó el operativo logístico para tener las actas y la certificación”.
Sobre las comparaciones que han surgido entre el caso de Venezuela y las intervenciones en Irak y Afganistán, Quiroga aseguró que no son comparables. Indicó que Medio Oriente es una región “multiétnica, con fracturas, sin costumbres democráticas”. Venezuela, por el otro lado, era en América Latina la única democracia cuando había gobiernos militares en la región, demostrando su “músculo democrático histórico”, demostrándolo en las elecciones pasadas.
Que Venezuela aproveche la ventana de oportunidad que se le presenta es primordial, pues está en juego que “Cuba sea libre después de 67 años, que Nicaragua sea libre después de casi 50 años y que Venezuela sea libre después de 27 años”, añadió.
Para finalizar, Quiroga hizo un llamado a los países de la región que se han aliado a la dictadura: Colombia, México, Brasil, a ser “más pro-democracia y menos anti-norteamericano”. Recordó que los mandatarios de esos países ganaron por mucho menos diferencia con la que ganó Edmundo González las elecciones, y toda la región les felicitó y reconoció su victoria, pues es hora de que ellos hagan lo mismo con Venezuela.
Para ver el programa completo, haga clic aquí.

Antonio Ledezma advirtió que la caída de Nicolás Maduro no puede interpretarse como el fin del régimen, sino como el descabezamiento del
Dionisio Gutiérrez inició invitando a la reflexión que acompaña los primeros días de cada año, cuando “los humanos sentimos la necesidad de hacer balance, mirar lo vivido, medir lo aprendido y preguntarnos qué queremos para el futuro”. En ese ejercicio, afirmó, es clave comprender que “la felicidad, esa palabra tan perseguida como mal entendida, no es un milagro ni un privilegio, sino una ecuación humana y compleja y por eso imperfecta”.
Rojas reflexionó sobre la “felicidad razonable” como una meta posible, concreta y humana. Subrayó que no se trata de una emoción pasajera, sino de una construcción personal: “la felicidad razonable significa que hay que aspirar a algo concreto”, basada en “una personalidad equilibrada” y en “un proyecto de vida coherente y realista” sostenido en cuatro pilares: “amor, trabajo, cultura y amistad”.
Dionisio Gutiérrez inició compartiendo que durante 2025 perdió a su mejor amigo y una madre perdió a su hijo. Reflexionando sobre lo grande que es su dolor, apenas puede imaginar el dolor de la madre, “una entre tantas que este año vieron apagarse una luz que no volverá”. Distintas circunstancias, “el destino, la violencia, las guerras, se han llevado demasiados hijos, dando golpes que nos dejan desnudos ante la fragilidad de la vida”.
Rojas Estapé inició recordando que todas las personas lidiamos con una pérdida de un ser querido a lo largo de la vida. Sin embargo, lo natural es que “esa persona sea mayor: un padre o un abuelo. Lo malo es cuando esa persona es un hijo”. Señaló que la pérdida de un hijo es “una tragedia, un trauma y es incomprensible, y el cerebro cuando no entiende las siente inseguridad, activa el modo alerta”. Explicó que en este modo alerta, se activa “una sensación de que el mundo ya no es un lugar seguro donde vivir, porque las cosas normales ya no son normales”.
Dionisio Gutiérrez inició recordando que “desde la imprenta hasta la electricidad, el hombre ha convivido con el cambio”, pero advirtió que nunca antes la humanidad había enfrentado una disrupción como la actual: “Con la Inteligencia Artificial estamos ante una revolución que puede iluminar o extraviar el porvenir de la humanidad, según el uso que hagamos de ella”.
Juan David Gutiérrez advirtió que existen profesiones particularmente expuestas ante la inteligencia artificial generativa. Señaló que áreas como “diseño de imágenes, edición de texto, traducción” enfrentan un riesgo mayor, pues allí las máquinas ya realizan tareas “más rápido y en mejores condiciones”. Al mismo tiempo, reconoció que en campos como la arquitectura, la medicina, la ingeniería, el derecho y las finanzas “vienen cambios drásticos”, aunque insistió en que, al requerir juicios de valor, estos sectores verán “desplazamientos parciales del trabajo, pero no reemplazo”.
Por su parte, Santiago Gómez afirmó que la inteligencia artificial exige transformar las prácticas docentes. Señaló que “debemos modificar las conductas y las metodologías” y que la educación requiere “un reemplazo y una modificación de los ejercicios de aula” para aprovechar realmente estas herramientas.
Dionisio Gutiérrez inició señalando que América Latina se ha acostumbrado a vivir “al borde del colapso y, sin embargo, seguir bailando”, y que 2026 nos encuentra con un escenario global tenso: guerras en varias regiones del mundo, élites distraídas y una economía internacional complicada.
Llamas inició advirtiendo que, de cara a 2026, persisten señales de alerta para la región: “hay riesgos evidentes: el Estado de derecho, la autocracia, el intervencionismo público”. Sin embargo, añadió que también existen “motivos más que de sobra para la esperanza”, pues observa “un cambio de rumbo claro de la mano de nuevos líderes” y de un ideario liberal-conservador renovado.

Vara inició advirtiendo que el mundo ha regresado a una lógica en la que la fuerza vuelve a determinar los intereses de las potencias. Indicó que vivimos un tiempo en el que los equilibrios del pasado se han erosionado y donde “la fuerza vuelve a ser el criterio con el que las potencias quieren imponerse a los intereses de los demás”.

Moncada explicó que la región vive “una situación muy grave”, con niveles de criminalidad comparables a los de “una guerra civil”. Señaló que la impunidad es “uno de los principales incentivos del crimen organizado”, pues “cuando no hay castigo creíble y las ganancias siguen subiendo, la violencia no tiene consecuencias”.
Por su parte, Breda explicó que América Latina enfrenta “una combinación letal de factores”: altos niveles de desigualdad, corrupción, ineficacia institucional y una amplia disponibilidad de armas. Señaló que las economías ilícitas, como “el mercado de las drogas, la minería ilegal y la extorsión”, ofrecen incentivos que “alientan la participación y el control de los grupos criminales”.

Horst inició reconociendo el retroceso de Chile en los indicadores políticos, económicos, de seguridad e institucionales. Sin embargo, espera que “en las próximas elecciones vuelva a primar una mirada de esperanza y de un Estado que abrace el desarrollo y que permita recuperar las bases del progreso económico y social”.
Por su parte, Cordero inició expresando que Chile no quiere continuidad, sino cambio. Por esa razón, y por la mala evaluación del gobierno de turno, las posibilidades de Jeannette Jara son muy bajas.

Pastrana inició señalando la gravedad que representa que Gustavo Petro esté señalado de colaborar con el crimen y la corrupción: “Es un presidente que hizo el pacto denominado El Pacto de la Picota, en el cual fue a hablar con narcotraficantes para pedir votos. Su hijo también denuncia que en la campaña hay recursos del narcotráfico. [Además], le han quitado la visa [de Estados Unidos] y está en la lista Clinton”. Ante este contexto, está en duda si Colombia será sancionada con tarifas, aranceles al café y a las flores, lo cual afectaría a más de 500 mil familias.