Injustices That Outrage Us

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El sistema de justicia del país se deteriora y pareciera estar diseñado y controlado para dejar en libertad a los criminales.

 

Esta semana vimos la actuación de dos jueces que han provocado el enojo de los guatemaltecos, afectando la confianza pública en el sistema de justicia.

El primero fue el caso de Larkin Morales. Este joven fue salvajemente atacado varias veces por un conductor hace algunos meses, lo que provocó que le amputaran la pierna, cambiando para siempre su vida.

La jueza a cargo del caso le otorgó una medida sustitutiva a la persona que cometió este crimen. Lo que más indigna es que en los videos a los que tuvimos acceso todos los guatemaltecos, se ve claramente la intención criminal del acusado, embistiendo varias veces a la víctima.

Lo más grave es que no solo se comete una vil injusticia, sino que además esta persona, que ahora está libre, representa un peligro para toda la sociedad. ¿Qué impide que vuelva a atacar a cualquier otra persona en el tráfico? ¿Qué mensaje de impunidad se envía a la sociedad?

El segundo caso es el del acusado de haber robado 20 millones de un banco del Estado. El juez a cargo le otorgó una medida sustitutiva. ¿Cómo es posible que se le brinde una medida sustitutiva a una persona acusada de un delito tan grave y con posibles influencias políticas?

La prisión preventiva puede ser un abuso y debe utilizarse solo en casos excepcionales. Sin embargo, en estos dos casos, resulta incompresible la decisión de los jueces de otorgar una medida sustitutiva a personas que representan un peligro para la sociedad y que han cometido delitos tan graves.

El sistema de justicia del país se deteriora y pareciera estar diseñado y controlado para dejar en libertad a los criminales, pero castigar a los oponentes políticos. 

Ojalá que Larkin Morales y su familia obtengan justicia.

 

*Columna publicada originalmente en Nuestro Diario.

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