Leaders Who Are Jeopardizing the Future

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Programa

En el programa de esta semana, analizamos la trampa del populismo, el uso del gasto público con fines políticos y sus consecuencias para el desarrollo económico de América Latina.

 

Dionisio Gutiérrez inició con una fábula sobre un gobernante que repartía monedas que no eran suyas, mientras una multitud aplaudía sin preguntar quién había llenado la bolsa ni qué ocurriría cuando se agotara. A partir de esta historia, explicó una de las grandes desgracias de Iberoamérica: “la trampa fiscal del populismo”.

Gutiérrez señaló que gobiernos incapaces de crear prosperidad han aprendido a distribuir dependencia, convirtiendo el presupuesto en un mercado de lealtades mediante subsidios, empleos públicos innecesarios y derechos proclamados sin financiación sostenible. Advirtió que “la ayuda social se pervierte cuando el gobernante no busca levantar al ciudadano, sino mantenerlo arrodillado y agradecido” y que “el subsidio deja de ser puente y se convierte en corral”.

También describió la realidad económica de la región: “América Latina produce poco, debe mucho y promete demasiado. Esa combinación no es política social; es una cuenta regresiva”. Explicó que el populista gobierna pensando en la próxima encuesta y evita decir que los bienes son escasos, que cada derecho material exige recursos y que alguien debe trabajar, invertir, ahorrar y pagar impuestos.

Gutiérrez recordó el desenlace que América Latina conoce bien: “Primero, llega el regalo. Después, el déficit. Luego, la deuda, los impuestos, la inflación, la fuga de capitales y el deterioro de los servicios. Finalmente, cuando ya no queda riqueza que repartir, el mismo gobierno que prometía abundancia comienza a racionar la escasez”.

También sostuvo que los populistas comprometen el futuro de las nuevas generaciones para obtener beneficios políticos inmediatos: “Los populistas gastan el porvenir de los jóvenes para comprar el aplauso del presente”. Y afirmó que su verdadera ideología es “el poder corrupto”, mientras “el dinero público es su herramienta; la dependencia, su método; la impunidad, su aspiración”.

Afirmó que “un Estado digno protege al necesitado, pero también crea las condiciones para que deje de necesitarlo”. Y, finalmente, advirtió que “la trampa ya está armada” y que cada promesa sin respaldo acorta la mecha. Cuando llegue la crisis, quienes promovieron ese modelo conservarán sus privilegios, mientras el pueblo descubrirá que “el populismo se pagaba con su futuro”.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Hernán Bonilla, presidente del Centro de Estudios para el Desarrollo en Uruguay, y a Hugo Maul, economista, sobre el uso del gasto público con fines políticos y sus consecuencias para el desarrollo económico de América Latina.

 

Bonilla inició resaltando que la dinámica populista se repite bastante en el continente: “Detrás está la idea de que muchos de los problemas que enfrentamos se pueden resolver con mayor gasto público, mayor inversión del Estado”. Sin embargo, aseguró que esta es una “trampa” y las “expectativas de la gente se ven decepcionadas”. 

 

Respecto al uso del dinero público para influir en elecciones, señaló que es otra maniobra más del populismo y termina siendo contraproducente: “Ese dinero que se incrementa en transferencias, como hay que cubrirlo emitiendo dinero, aumenta la inflación y llega la inestabilidad macroeconómica”. Agregó que pasa lo mismo con el aumento del déficit, que termina siendo excusa para “aumentar los impuestos” cuando eso pudo haberse evitado con la disminución del gasto público. 

 

Bonilla mencionó que el caso de Perú es uno de los pocos en que la política y la economía se han disociado: “Un caos político tremendo (...), pero un banco central independiente que lograba mantener ciertas reglas del juego”. Sin embargo, a su juicio, ese modelo “estaba llegando a su límite” y subraya la importancia de redirigir a “un camino de desarrollo”. 

 

Para concluir, señaló que es importante “resistir la tentación populista”, pues muchas veces “las recetas mágicas terminal mal y aunque pueda sonar bien en el presente, y sea una promesa de corto plazo más atractiva que el duro camino del crecimiento, siempre terminan siendo mentiras y atajos que conducen a callejones sin salida”. 

 

Por su parte, Maul señaló que América Latina no ha logrado afianzar un modelo de desarrollo, lo cual “deja a grupos poblaciones vastas sin acceso a un buen empleo, con ingresos insuficientes y los políticos ofrecen pan para hoy y hambre para mañana”. Ante este contexto, muchas personas “no tienen nada que perder” y caen “víctimas” de estas medidas populistas, añadió. 

 

Respecto a cómo comprender que lo “gratuito” se cobra en realidad mediante impuestos inflación, deuda o menos oportunidades, indicó que “el gobierno no produce nada. Los gobiernos se comen los recursos que le han sacado a los consumidores”. Agregó que es un problema que se venda al Estado como una “especie de personificación de Dios que puede crear riqueza”, pero el problema viene cuando es hora de pagar. 

 

Por otro lado, aseguró que el populismo necesita un relato y un enemigo: “El relato somos los pobres. ¿Por culpa de quién? De los ricos. Por lo tanto, cualquier cosa que sea haga por el pueblo y el sacrificado sea el rico, es lo demandan estos líderes”. Sin embargo, señaló que en los países donde se practican estas decisiones “no hay incentivos para invertir”. 

 

Para finalizar, Maul señaló que en América Latina se necesitan “Estados funcionales en las funciones básicas: seguridad, justicia y mínimo de educación y salud”. Añadió que el problema también recae en el electorado, cayendo en “falacias a la hora de las elecciones”. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

 

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