Sistema de salud pública: ¿Apostar por el IGSS?

Sistema de salud pública: ¿Apostar por el IGSS?
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Por: Paul Boteo
Paul Boteo es Director General de Fundación Libertad y Desarrollo. Además, es catedrático universitario y tiene una maestría en Economía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. 
01 Jun 2016

Junio 2016

 

Con un sistema de salud en quiebra, con poca capacidad de atención y con problemas de corrupción,  la crisis en salud se convierte en un estado permanente para Guatemala. 

Un sistema en quiebra ¿Sólo por corrupción?
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El sistema de salud público en Guatemala está prácticamente quebrado. Los médicos no cuentan con los insumos básicos para realizar su labor,  la comida es insuficiente para los pacientes y a muchos trabajadores se les debe meses de salario.  Esta es la realidad del sistema de salud pública que llega a extremos deplorables y que enfrenta crisis recurrentes.

 

Los casos judiciales de alto impacto del último año han puesto al descubierto las redes de corrupción que tomaron el control de la salud pública del país. Tanto el Ministerio de Salud, como el IGSS han sido saqueados sistemáticamente en la última década, a través de compras sobrevaloradas de medicinas y de contratos anómalos para la prestación de servicios, que resultan ser de muy mala calidad. En el caso IGSS-PISA, la corrupción costó la vida de varios pacientes. 

 

Acabar con la corrupción en el Ministerio de Salud y en el IGSS es fundamental para que los ciudadanos podamos aspirar a contar con un servicio de salud pública de alta calidad. Sin embargo, esto no es suficiente. La forma en que está estructurado el sistema de salud del país coloca bastante presión sobre las finanzas públicas y es prácticamente imposible atender la totalidad de demanda de servicios de salud a través del Ministerio de Salud.  

 

En el informe "Planes de beneficios en salud de América Latina",  publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo en 2014,  resalta la siguiente afirmación: “Ningún país del mundo tiene los recursos suficientes para proveer a todos sus ciudadanos la totalidad de los servicios, con los máximos estándares de calidad posibles; cualquiera que crea lo contrario vive en un mundo de fantasía”.  Sin duda esta es una aseveración controversial, pero revestida de mucho realismo, sobre todo para países como el nuestro, con un limitado nivel de desarrollo económico.

 

Ante la precariedad de recursos, es necesario diseñar un sistema de salud que atienda la demanda de los más pobres, pero que aquellos ciudadanos que puedan, realicen aportes para darle viabilidad financiera al sistema. En el caso de Guatemala, eso significaría ampliar la cobertura del IGSS, para que el Ministerio de Salud disponga de más recursos para la población con mayor vulnerabilidad. 

Mayores presiones al Sistema de Salud
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El sistema de salud de Guatemala está compuesto por el Ministerio de Salud, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y la red de hospitales privados. Además, el  Ministerio de Gobernación y  el Ministerio de la Defensa  brindan servicios de salud a sus trabajadores, pero representan  un porcentaje mínimo de la población total.

 

32.2%

DE LOS GUATEMALTECOS NO TUVO ACCESO A SERVICIOS DE SALUD EN EL 2014

Según datos oficiales, durante el año 2014, el Ministerio de Salud atendió al 43.2% de la población; el IGSS atendió al 12.7%;  el Sector Privado al 10.8% y los hospitales de las fuerzas armadas atendieron al 1.1%.  El dato dramáticos es que  el  32.2% de los guatemaltecos no tuvo acceso a ningún tipo de servicios de salud, público o privado. 

 

La mayor presión claramente la recibe el Ministerio de Salud, ya que atiende la mayoría  de las consultas médicas en el año, lo cual es comprensible por los altos niveles de pobreza e informalidad que registra el país. Ésta presión se ha incrementado en los últimos años. En el 2011 el Ministerio de Salud registró un total de 13.9 millones de consultas médicas; para el año 2014 se incrementó a 18.7 millones. Por su parte, el IGSS atendió 6.2 millones de consultas en el año 2014; y el sector privado solamente 1.82 millones de consultas. 

 

 

 

 

El gasto en salud, público y privado, ha pasado de 3.9% del PIB en el año 1995, a 6.3% del PIB para el año 2014. Si se desglosa esta cifra, el gasto público en salud pasó de 1.6% del PIB en 1995, a 2.4% en el 2014; mientras que el gasto privado pasó de  2.3%  a 3.9% del PIB, durante el mismo período. El gasto privado en salud se incrementó sustancialmente a inicios de la década pasada, pero luego ha disminuido paulatinamente a partir del año 2008. La diminución en los gastos privados en salud ha coincidido con un incremento en las consultas en los hospitales públicos, lo que podría estar indicando un deterioro en el poder adquisitivo de las familias guatemaltecas. 

 

El gasto privado en salud alcanzó Q17, 963 millones en 2014, de los cuales Q 1,848 millones fueron financiados por instituciones sin fines de lucro; Q 856 millones  por seguros privados y el resto por el bolsillo de los hogares.  La compra de medicamentorepresentó el 23% del total del gasto privado en salud; mientras que las consultas externas y los servicios de hospitalización representaron el 60% del total. 

 

En cuanto a la infraestructura disponible, el Ministerio de Salud Pública cuenta con 44 hospitales y 1,487 centros y puestos de salud para atender a más 11 millones de guatemaltecos; mientras que el IGSS cuenta con 24 hospitales, 43 consultorios  y 11 puestos de salud para atender a 2.9 millones de afiliados y beneficiarios. En el sector privado de salud se tienen registrados  103   hospitales  y más de 3,300 clínicas generales y especializadas que están disponibles para toda la  población, pero que solo una proporción relativamente pequeña de la misma tiene las posibilidades de pagar.

 

El IGSS y el Ministerio de Salud ¿A qué institución apostarle?
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Si se compara la capacidad de atención del Ministerio de Salud Pública con la del IGSS, claramente éste último tiene ventaja  debido a los recursos con los que cuenta para atender a sus afiliados.  Mientras que el Ministerio de Salud gastó Q 4,503 millones en el 2014 para atender a más de 11 millones de guatemaltecos, que realizaron 18.7 millones de consultas; el IGSS gastó Q 5,393 millones para atender a 2.9 millones de beneficiarios, que realizaron 6.2 millones de consultas. 

 

El gasto en medicamentos que realizó el IGSS en el 2014 fue de Q 2,281 millones; mientras que el Ministerio de Salud solamente gastó Q 498 millones. La diferencia se debe a que el IGSS provee a sus afiliados de medicamentos para tratar todo tipo de  enfermedades; mientras que el Ministerio de Salud solo brinda medicamentos básicos.Estas cifras revelan que, aún con sus deficiencias, el IGSS cuenta con más recursos para  proveer de servicios de salud a sus afiliados. Si se mide en términos per cápita, el IGSS destina 5 veces más recursos por afiliado, de lo que destina el Ministerio de Salud Pública por cada persona que tiene bajo su cobertura.

 

Q 27,800 millones

ES LA DEUDA QUE TENÍA EL ESTADO CON EL IGSS PARA EL 2014

 

 Si bien el IGSS tiene mayor capacidad financiera que el Ministerio de Salud, también enfrenta diversos problemas.

 El primero es la deuda que el Estado tiene con la institución. Para finales  del año 2014 esta deuda ascendía a más de Q 27,800 millones,  de los cuales el 80% corresponde al incumplimiento del aporte que cada año debe hacer el Estado al presupuesto del IGSS, según la ley orgánica de la institución. Históricamente, este ha sido un aporte que el Estado ha incumplido.  El resto de la deuda, que asciende a más Q 5,100 millones, es por el impago de las obligaciones del Estado como patrono. Además el IGSS tiene cuentas por cobrar a  municipalidades y a empresas privadas que ascienden a más de Q 1,400 millones. Esta situación ha provocado que el IGSS no cuente con todos los recursos que debería y repercute en la calidad de los servicios que presta.

 

 

 

 

 

  

El otro problema que enfrenta el IGSS es la reducción en la cobertura.  En 1981, el 30% de la fuerza laboral estaba afiliada a la seguridad social, mientras que en la actualidad solamente lo está el 19%. Las normas de afiliación, las quejas sobre la calidad del servicio y la escasa creación de empleo formal de la economía guatemalteca, ha provocado que  la cobertura de la seguridad se reduzca drásticamente. Muchos ciudadanos han preferido afiliarse a los seguros privados o bien, simplemente se han quedado sin ningún tipo de cobertura, lo que supone más presión para el Ministerio de Salud.

 

En el contexto de pobreza que vive Guatemala, no cabe duda que el gobierno tiene un rol importante que jugar en la salud de los ciudadanos. Actualmente interviene a través de dos sistemas, el IGSS y el Ministerio de Salud, que funcionan de forma descoordinada y que atienden a diferentes segmentos de la población.  En el corto plazo, se debe buscar solucionar la grave crisis que afronta el Ministerio de Salud,  pero no se tiene que perder de vista que el diseño financiero del sistema de salud necesita  transformarse, para que sea sostenible en el mediano y  largo plazo.

 

Se tiene que apostar por fortalecer el IGSS, ya que como demuestran las estadísticas, tiene mayor capacidad financiera para operar. Este análisis excluye el sistema de pensiones, que tiene una dinámica distinta y que afronta sus propios problemas de viabilidad financiera. Pero en cuanto a los servicios de salud, la expansión de la cobertura del IGSS provocaría que el Ministerio de Salud afronte menos presiones. La población continúa creciendo a un ritmo relativamente alto y las enfermedades crónicas están tomando mayor relevancia dentro del perfil epidemiológico de los guatemaltecos, lo que significaría costos de atención más altos por paciente. Si el IGSS no amplía su cobertura, el Ministerio de Salud enfrentará crisis financieras más graves en el futuro. 

 

Fortalecer el IGSS implica efectuar reformas importantes en esta institución.  Las normas sobre afiliación, las cuotas que se deben pagar y el sistema de administración y  gobernanza deben cambiar para garantizar una  operatividad más eficiente. Pero también se tiene que incentivar la creación de empleo formal, lo que implica  atraer mayores niveles de inversión, para que más empresas se instalen en el país.

 

Atender los problemas de salud del país, también requiere pensar en un sistema de prevención de enfermedades eficaz y no reactivo, como lo es en la actualidad.  Además las municipalidades tienen que cumplir su responsabilidad en el tratamiento de las aguas residuales para evitar que la población se enferme por ingerir agua contaminada, lo que constituye uno de los principales motivos de consultas en los hospitales públicos.  

 

Por último, hablar de fortalecer el IGSS no implica descuidar el Ministerio de Salud, sino tan solo comprender que, si la cobertura del Seguro Social continúa reduciéndose, la presión sobre las finanzas públicas se incrementará sustancialmente y será menos probable que puedan atenderse las necesidades de salud de la población. Se debe discutir a fondo la viabilidad financiera de nuestro sistema de salud y no asumir que con erradicar la corrupción,  automáticamente se tendrá salud de calidad para todos. 

Junio 2016

 

Con un sistema de salud en quiebra, con poca capacidad de atención y con problemas de corrupción,  la crisis en salud se convierte en un estado permanente para Guatemala. 

 

 

Referencias Bibliográficas

1. Cuentas Nacionales de Salud, Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Diciembre 2015.

2. Informe anual de laborales del IGSS 2014. 

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