Resulta increíble la falta de ética y moral de tres magistrados
La semana pasada lanzaba la pregunta si los magistrados de la Corte de Constitucionalidad iban a tener un mínimo aprecio por su nombre en el caso del fraude de la USAC. Ya tenemos la respuesta y tres de ellos no tuvieron empacho en validar un fraude grotesco y evidente.
No cabe duda de que la decisión está motivada para mantener la unidad de ese tridente de magistrados, que podrían hacer un terrible daño a la institucionalidad del país.
Al inicio de esta nueva Corte de Constitucionalidad se tenía la expectativa que podían hacer las cosas diferentes y que recuperarían el prestigio que alguna vez tuvo esta importante institución del país.
Sin embargo, a pocos meses de instalada, toma una de las decisiones más aberrantes y deleznables en la historia de la Corte de Constitucionalidad. Avalar la descarada ilegalidad de Walter Mazariegos quedará registrado en los libros de historia de este país, como un acto infame y vil.
Como ciudadano común, uno se pregunta ¿Acaso no piensan en la ética y la moral estos magistrados? ¿Cómo pueden ir a la iglesia y tener su consciencia tranquila? ¿O es que acaso a ciertos funcionarios la consciencia les dejó de funcionar hace mucho tiempo?
Las crisis sociales, económicas y políticas que atraviesa Guatemala tiene su origen en la falta de ética y moral de sus élites políticas, judiciales y constitucionales. Son sepulcros blanqueados, como dice el Libro de libros. Parecen decentes por fuera, pero por dentro están totalmente podridos.
Queda reconocer la dignidad de las magistradas Astrid Lemus y Annabella Morfin, por mostrar honestidad en medio de la podredumbre de un sistema corroído por la corrupción y la inmoralidad. Gracias por ser decentes.
Columna publicada originalmente en Nuestro Diario el 11 de junio de 2026.