Can Corruption be Solved?

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Se necesita certeza del castigo y un cambio cultural

 

Esta semana se publicó el nuevo informe del Índice de Percepción de Corrupción, que evalúa a 182 países alrededor del mundo. Como su nombre lo indica, mide cómo los ciudadanos perciben el nivel de corrupción en el sector público de cada país.

Para Guatemala, hay buenas y malas noticias. La buena noticia es que se mejoró ligeramente, rompiendo más de una década de caída libre en este indicador. La mala es que esa mejora es insuficiente y seguimos siendo calificados como un país con graves problemas de corrupción.

La Fundación Libertad y Desarrollo, en conjunto con CID-Gallup, publicó una encuesta nacional en enero y analizó el tema de la corrupción. El 11 % de los encuestados respondió que en los últimos doce meses había pagado una o varias veces “mordida” para agilizar un trámite o resolver un problema en el sector público.

El 16 % indicó que está de acuerdo en pagar “mordidas” en ciertas circunstancias para agilizar trámites en el gobierno, y este dato aumenta a 23 % entre los jóvenes de 18 a 25 años. Esto indica que la corrupción puede tener una profunda raíz cultural en el país, dado que hay cierto sector de la población que lo considera “normal”.

Pero también tiene que ver con la percepción de impunidad. El 62 % de los encuestados respondió que estaría dispuesto a denunciar un acto de corrupción si tuviera la certeza de que se castigaría al responsable. Pero el 54 % indicó que los corruptos en el país no tendrán castigo alguno. 

Solucionar la corrupción requiere reforzar la educación ética en las escuelas y las universidades. Las iglesias deben hacer lo propio. Pero también requiere que el Ministerio Público y los jueces hagan su trabajo y dejen de ser cómplices de la corrupción. 

 

 *Columna publicada originalmente en Nuestro Diario

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