Democracy is No Longer in Vogue

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Lo más preocupante es el retroceso democrático en regiones que históricamente han sido referentes.

 

El Instituto V-Dem publicó recientemente el reporte de democracia 2026 y los resultados son alarmantes. Actualmente, el 74 % de la población mundial vive en autocracias, mientras que solo el 26 % reside en democracias, y apenas un 7 % disfruta de democracias liberales. Según los datos históricos de la institución (desde 1789), el mundo nunca había experimentado tantos procesos de autocratización simultáneos. En contraste, solo el 5 % de la población mundial vive en países que avanzan hacia una mejor democracia.  

 

No solo hay más naciones en transición hacia el autoritarismo, sino que las autocracias existentes se han radicalizado. Las autocracias cerradas aumentaron de 22 en 2019 a 35 en 2025. A pesar de esto, las autocracias electorales siguen siendo el régimen más común, representando al 46 % de los habitantes del mundo. 

 

Los pilares que sostienen el sistema democrático —como las elecciones libres, la libertad de prensa, la separación de poderes y el Estado de derecho— se han debilitado globalmente. V-Dem destaca que la libertad de expresión es el indicador con mayor deterioro: 44 países empeoraron en 2025. La censura mediática y la represión de la sociedad civil se han consolidado como las herramientas predilectas de los gobiernos en proceso de autocratización. 

 

El Estado de derecho también se muestra frágil: se debilitó en 22 países y solo avanzó en siete. En el ámbito electoral, 28 naciones atravesaron retrocesos en la autonomía de sus órganos electorales. Asimismo, en 28 países aumentó el número de funcionarios del ejecutivo que ignoran la Constitución, mientras que en 31 estados la capacidad del legislativo para fiscalizar acciones del ejecutivo ha empeorado. 

 

Aunque estas tendencias persisten desde hace años, lo más preocupante es el retroceso democrático en regiones que históricamente han sido referentes, como Europa Occidental y Norteamérica.

 

Las restricciones a las libertades de expresión y de asociación, junto con la pérdida de rendición de cuentas, atacan la esencia misma de la democracia. Un ciudadano democrático debe tener la libertad de formar criterio propio, criticar al poder, expresar sus creencias y asociarse con quienes mejor representen sus intereses. 

 

El mundo atraviesa una marea de autocratización, a la cual se suman naciones que alguna vez encabezaron la democratización global. Estos países todavía tienen el peso suficiente para influir en las normas internacionales y en el orden global. Por eso, espero que esta ola autoritaria sea un ciclo corto y que el mundo encuentre el camino de vuelta a la democracia. 

 

 

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