The Era of the Complacent Young Gentlemen

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Programa

En el programa de esta semana, analizamos el abandono político de las élites en Iberoamérica.

 

Dionisio Gutiérrez inició con una advertencia necesaria sobre Iberoamérica, recordando que “la historia de la región es una crónica de ausencias voluntarias y silencios cómplices”. Señaló que, durante décadas, las élites económicas, académicas y sociales “optaron por mirar la política como un lodazal desde la orilla”, convencidas de que otros se harían cargo del desorden, mientras ese lodazal crecía hasta “terminar inundándolo todo”.

Gutiérrez subrayó que “el desarrollo político no es un lujo, es el fundamento”, y que cuando la política se degrada “todo lo demás se corrompe”. Criticó la irresponsabilidad cívica de las élites, afirmando que “no tiene sentido producir riqueza sin producir república; formar profesionales sin formar ciudadanos”, y advirtiendo que heredar derechos y bienestar sin compromiso con el orden que los hizo posibles es “la causa de las desgracias de muchas naciones”.

Además, expuso ejemplos claros: “en Argentina, el peronismo convirtió el Estado en botín y la pobreza en clientela”; en Cuba, Nicaragua y Venezuela, “la retirada temprana de sus clases dirigentes facilitó la instalación de regímenes totalitarios”. Alertó también que México avanza hacia “una nueva dictadura perfecta”, mientras su élite económica negocia supervivencias privadas, y que Colombia “se hunde con el Gobierno de Petro ante la pasividad de sectores que confunden prudencia con silencio”.

Para finalizar, Gutiérrez aseguró que cuando las élites renuncian a su papel político, olvidan que “la política es la columna vertebral del desarrollo” y que “la neutralidad en tiempos de decadencia es complicidad”. Advirtió que, si no entienden que su destino está atado al de la república, “seguirán ganando a corto plazo y perdiendo países enteros a largo plazo”, y que la historia ,poco indulgente con “los señoritos satisfechos”, se encargará de recordárselo.

En el siguiente segmento, Dionisio Gutiérrez entrevistó a Agustín Antonetti, director del Latin American Watch de la Fundación Libertad, y a Stephanie Henaro, internacionalista con maestría en geopolítica y seguridad, sobre el abandono de las élites en la vida cívica. 

Antonetti inició asegurando que el abandono de las élites es algo con lo que se ha peleado “desde hace varias décadas”. A su juicio, “la vieja política se ha quedado en discursos que ya no sirven”, y está atrasada por no ir “al ritmo de las nuevas tecnologías”.

Además, señaló que las élites empresariales en América Latina tienen su cuota de responsabilidad con el estado político de la región, pues han confiado en populistas que llegan al poder, como en el caso de México, Cuba y Colombia. Añadió que las élites, probablemente, “pensaron que iban a poder sostener este modelo a largo plazo”.

Por otro lado, Antonetti subrayó la importancia de fortalecer las instituciones y retomar la participación cívica de los empresarios, así como contar con políticos dispuestos a dar la batalla. 

Por su parte, Henaro comenzó su intervención señalando uno de los problemas que enfrenta la región: “Cuando las élites capturan árbitros, normalizan la impunidad y sustituyen las instituciones por operativos, es cuando el país se vuelve un Estado débil”. Asimismo, afirmó que la democracia no es posible cuando no existen división de poderes, un Estado profesional y meritocrático y élites que vertebren el proceso político.

Respecto al abandono de la academia en la formación de administradores públicos, señaló que “las élites académicas se volvieron enemigas del poder”. Sin embargo, está de acuerdo en afirmar que el populismo se aprovecha de la debilidad técnica del Estado. Por ejemplo, mencionó el gobierno de López Obrador, el cual tuvo “muchos errores” por falta de esta tecnicidad, y aun así, su estrategia comunicacional logró “ganarle a cualquier resultado”, o a la realidad. 

Por otro lado, Henaro indicó que el fenómeno de la corrupción siendo socia del crimen organizado se da con mayor frecuencia desde la década de los 90.  Para ella, la razón es sencilla: “Todo tiene que ver con el deseo de poder. Con el deseo de servirse a sí mismos en lugar de servir a los ciudadanos que los eligieron”. Así, “vemos una alianza cada vez más desmedida entre políticos y crimen organizado, y lo que manda es el dinero”, añadió. 

Para finalizar, señaló que el daño del Estado, cuando ha sido colonizado por redes criminales, podría ser reversible. Sin embargo, aceptó que es una tarea difícil y requiere de voluntad política, de liderazgo en las élites y formación práctica y académica. 

 

Para ver el programa completo, haga clic aquí

 

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