The Importance of Elections
Las elecciones son esenciales para la vida democrática de un país, pero últimamente han estado bajo ataque.
Hace algunas semanas Daniel Ortega dijo abiertamente que ya no se realizarán elecciones en Nicaragua para evitar que la oposición tome el control del Gobierno. Varios países, incluyendo Estados Unidos, Costa Rica, Panamá y Guatemala, salieron a condenar estas infames declaraciones.
Unos días después, el presidente del Congreso dijo que todo era un malentendido, ya que se realizarán elecciones, pero sin permitir la participación de «golpistas» y «traidores a la patria». Es decir, todo aquel que se atreva a criticar a Ortega y su esposa no tiene derecho a participar.
Las elecciones son esenciales para la vida democrática de un país, pero últimamente han estado bajo ataque. Los políticos perdedores, en vez de asumir su derrota, les resulta más fácil «denunciar» un supuesto fraude. Y esto lo hemos visto en candidatos perdedores de izquierda y derecha. No es patrimonio exclusivo de alguna ideología.
Lo peor son los políticos oficialistas que, teniendo el control del ejecutivo y una enorme influencia, se atreven a decir que hubo fraude y por eso perdieron ellos o sus candidatos. Allí esta el ejemplo de Petro en Colombia, pero en su momento también lo hizo el partido de Giammattei en las elecciones de 2023.
Las elecciones son importantes, porque garantizan una transición pacífica del poder. La alternativa son golpes de Estado, que abundaron en América Latina entre 1960 y 1990, lo que provoca violencia, muertes, prisioneros, exiliados y una enorme inestabilidad política que hace miserable la vida de los ciudadanos.
Los países occidentales adoptaron la democracia liberal como la forma más civilizada de resolver las diferencias políticas. En cualquier sociedad habrá siempre diversas opiniones, corrientes ideológicas e intereses que tratarán de impulsar su propia agenda. Es parte de la naturaleza del ser humano. Lo importante es resolver esas diferencias por medios pacíficos y con unas reglas del juego justas, que permitan la alternancia en el poder.
Sin embargo, la izquierda radical cree que su visión es tan buena que debe ser impuesta por la fuerza al resto de la sociedad, a través de dictaduras. Lamentablemente, la derecha radical cree exactamente lo mismo. Ambas posturas extremistas justifican el uso de la violencia para imponer sus respectivas visiones. Para estos extremistas, las elecciones no deberían existir.
En Guatemala, debemos cuidar nuestro sistema electoral. Son más de cuarenta años que, con todas sus imperfecciones, nos han permitido vivir transiciones pacíficas del poder. Eso ya es un enorme avance en nuestro desarrollo institucional. No lo descuidemos.
*Columna publicada originalmente en Soy502